La Sierra de Alcaraz amaneció con ese punto de humedad que suele cambiar una carrera antes incluso de que los ciclistas tomen la salida. La lluvia del día anterior había asentado el terreno, el cielo dio una tregua y el recorrido quedó preparado para una jornada en la que el gravel volvió a mostrar su doble cara: velocidad de carretera, desgaste de montaña y una gestión táctica cada vez más decisiva.

El Campeonato de España de Gravel 2026 se resuelve con dos victorias de autoridad
Natalia Fischer y Alberto Barroso se proclamaron campeones de España Gravel en categoría élite tras imponerse en la Gran Fondo Sierra de Alcaraz, prueba que reunió a más de 700 participantes y que convirtió a la localidad albaceteña en el centro del Campeonato de España de Gravel 2026.
La prueba masculina se disputó sobre 120 kilómetros, mientras que la carrera femenina tuvo un trazado de 93 kilómetros. En ambos casos, el recorrido combinó pistas rápidas, terreno quebrado y ascensiones capaces de seleccionar la carrera sin romper del todo el equilibrio entre fondo, técnica y lectura táctica.
En la manga masculina, un grupo cercano a los 40 ciclistas rodó compacto durante los primeros kilómetros. La selección llegó en la subida a Carboneras, uno de los puntos técnicos del día, donde la carrera empezó a perder unidades hasta dejar en cabeza a David Valero, Alberto Barroso, Raúl Rodríguez, Luis Francisco Pérez, Aniol Morell, Raúl López y Francisco Crespí.
A partir del paso por Masegoso, el terreno favorable elevó la velocidad y dejó la carrera abierta a los ataques finales. David Valero y Alberto Barroso fueron los más fuertes en ese tramo decisivo y llegaron destacados a las calles de Alcaraz, donde el título se decidió en un largo sprint. Barroso fue el más rápido y logró el maillot rojigualda por delante de Valero, del Klimatiza Orbea, mientras que Raúl Rodríguez, del Extremadura Ecopilas, completó el podio élite.
La victoria de Barroso confirmó la importancia de saber competir en escenarios mixtos, donde no basta con tener motor. En el gravel nacional, la colocación, la elección del momento para moverse y la capacidad para mantener velocidad en pistas rápidas tienen ya un peso similar al rendimiento puro en subida.

En la carrera femenina, Natalia Fischer marcó diferencias en la subida más exigente de la jornada. La corredora del Extremadura Ecopilas abrió hueco y obligó a sus rivales a una persecución que Maier Olano, del Massi Baix Ter, asumió en solitario durante buena parte del recorrido.
Fischer no cedió y terminó proclamándose campeona de España con una actuación de gran autoridad. Su triunfo refuerza su papel como una de las referencias del gravel femenino en España, una disciplina que sigue ganando nivel competitivo y presencia dentro del calendario nacional.
Por detrás, el grupo perseguidor acabó resolviendo al sprint el resto de plazas de podio y varios títulos por categorías. Lidia Castro, del Mirat Team, fue segunda en meta y campeona júnior, mientras que Marta Beti, representante de Cantabria, terminó tercera y se llevó el título sub23.
En las categorías masculinas, Raúl López logró el título júnior tras ser sexto en meta, Francisco Crespí se proclamó campeón sub23, Amadeo Ferrer ganó en máster 30A, Antonio Ramos en máster 30B, Óscar Valdepeñas en máster 40A, Juan Lucas en máster 40B, Diego Álvarez en máster 50A, Manuel Beltrán en máster 50B, Mario Fernández en máster 60A y Abelardo Martínez en máster 60B. Entre las féminas, Lydia Ruiz venció en máster 30A, Cristina Barrajón en máster 30B, Belén López en máster 40A, María Esther Maqueta en máster 40B, Natalie Turjanicova en máster 50A y Nuria Lauco en máster 50B.

La Gran Fondo Sierra de Alcaraz dejó también una imagen relevante para el futuro de la disciplina. Más allá de los títulos, la participación y el nivel competitivo mostraron que el gravel en Alcaraz ha encontrado un escenario con recorrido deportivo, atractivo paisajístico y margen para seguir creciendo dentro del ciclismo español.
El resultado final situó a Natalia Fischer y Alberto Barroso como nuevos nombres propios del Campeonato de España de Gravel, en una edición marcada por el buen estado del terreno, la exigencia del trazado y una respuesta competitiva a la altura de una modalidad que cada temporada reúne a más especialistas.