La tercera edición de la Castellón Gravel Race Orbea confirmó su crecimiento deportivo con un cartel de primer nivel y un desenlace a la altura de las expectativas. El francés Romain Bardet y la argentina Sofía Gómez firmaron la victoria en Llucena tras una jornada marcada por el ritmo elevado desde los primeros kilómetros y un recorrido selectivo que volvió a marcar diferencias.

Una cita clave en las UCI Gravel World Series con 850 corredores y 40 nacionalidades
Integrada en las UCI Gravel World Series y puntuable para la clasificación al Mundial de la disciplina, la prueba reunió a 850 corredores de 40 nacionalidades. El dato consolida la dimensión internacional de un evento que, en solo tres ediciones, ha pasado a formar parte del calendario estratégico para los especialistas del Gravel de competición internacional.
Bardet completó los 97 kilómetros con 2.500 metros de desnivel positivo en 3:16 horas, gestionando el esfuerzo con inteligencia en los sectores más duros. El francés, con amplia experiencia en grandes vueltas y ahora plenamente centrado en el calendario alternativo, impuso un ritmo constante en las subidas largas y respondió a los cambios en los tramos más técnicos.

En la categoría femenina, Sofía Gómez cruzó la meta en 3:59 horas tras una actuación sólida en un trazado que combinó pistas rápidas con ascensiones exigentes. La argentina supo dosificar en la primera mitad de carrera y aprovechó el desgaste acumulado en el tramo final para consolidar su ventaja.
La salida, a las 09:00 desde la plaza Mosén Baltasar de Llucena, dejó claro que la jornada no iba a dar tregua. El pelotón rodó compacto durante los primeros kilómetros, pero el ritmo impuesto por los favoritos provocó los primeros cortes antes del primer punto intermedio.
Uno de los momentos decisivos llegó en el kilómetro 43, cuando el grupo cabecero cruzó el control con un horario inferior al previsto por la organización. La velocidad media, superior a la estimada en varios sectores, reflejó el alto nivel competitivo de esta prueba clasificatoria para el Mundial de Gravel.

El Alto de Coronetes (km 53) terminó de seleccionar la carrera. Allí el grupo delantero quedó reducido a los aspirantes reales al podio, con el desnivel acumulado empezando a pesar en las piernas. En este tipo de recorridos, la capacidad para mantener vatios constantes durante largos periodos resulta determinante, especialmente cuando el terreno alterna firme compacto y zonas más sueltas.
El tramo final, con fatiga acumulada y terreno técnico, amplió las diferencias. El carácter selectivo del recorrido (80% por pistas y caminos de tierra) y los 2.500 metros de desnivel positivo endurecieron una jornada en la que no hubo margen para la especulación.
En paralelo, la distancia alternativa de 85 kilómetros y 2.100 metros de desnivel también ofreció batalla hasta los últimos kilómetros, confirmando la amplitud de categorías y perfiles que acoge la Castellón Gravel Race Orbea.
La presidenta de la Diputación, Marta Barrachina, participó en la salida y subrayó el impacto del evento. Hablamos de una cifra récord de participación que evidencia que Castellón es el mejor escenario para disfrutar y competir en bicicleta
, afirmó. Cada kilómetro por las pistas del interior ha sido un pulso constante entre supervivencia y rendimiento
, añadió Barrachina. Una frase que resume bien la esencia de una prueba donde la gestión del esfuerzo y la lectura del terreno pesan tanto como la potencia pura.
Con esta edición, Castellón refuerza su papel dentro de las series mundiales de Gravel de la UCI. La combinación de dureza, paisaje y proyección internacional sitúa a la cita como un referente en el calendario, en un momento en el que el Gravel ya compite en relevancia con otras disciplinas consolidadas del ciclismo.