Hay carreras que nacen con la ambición de explorar nuevos territorios, y otras que además se atreven a cambiar las reglas que han definido una disciplina durante años. La próxima edición de la Titan Forest Patagonia pertenece a esta segunda categoría. La cita chilena, que se celebrará del 2 al 5 de noviembre de 2026, introducirá una novedad inédita dentro de las Titan World Series que modificará por completo la experiencia de carrera para sus participantes.

La primera Titan con recorridos diferenciados para Gravel y MTB
La organización ha presentado oficialmente el trazado de la segunda edición de la prueba, que volverá a disputarse en la región chilena de Aysén. La gran novedad es que, por primera vez en la historia de las Titan World Series, existirán recorridos específicos y simultáneos para bicicletas de Gravel y Mountain Bike.
Aunque ambos grupos compartirán buena parte de las etapas, cada modalidad contará con sectores diseñados específicamente para aprovechar las características de su bicicleta. El objetivo es ofrecer una experiencia más adaptada a cada disciplina sin perder la esencia aventurera que caracteriza a las pruebas Titan.
Los participantes de la Titan Forest Patagonia 2026 en Mountain Bike afrontarán un recorrido total de 325 kilómetros con 6.600 metros de desnivel positivo acumulado repartidos en cuatro jornadas. Por su parte, los ciclistas de Gravel recorrerán 329 kilómetros y acumularán algo más de 6.300 metros de ascensión.
La primera etapa unirá Cerro Castillo y Puerto Sánchez. Será la jornada más exigente para ambos grupos, con 128 kilómetros y 2.185 metros de desnivel para MTB, mientras que los ciclistas de Gravel afrontarán 122 kilómetros y 1.883 metros positivos.
La segunda etapa tendrá salida y llegada en Cerro Castillo. Los participantes de Gravel completarán 78 kilómetros con 1.530 metros de ascensión, mientras que el recorrido de MTB alcanzará los 75 kilómetros y 1.483 metros de desnivel.
La tercera jornada volverá a desarrollarse alrededor de Cerro Castillo. En este caso, los corredores de Gravel recorrerán 71 kilómetros con 1.601 metros positivos, mientras que el pelotón de Mountain Bike afrontará 60 kilómetros y 1.643 metros de desnivel acumulado.
La carrera concluirá con una etapa entre Cerro Castillo y Levican. El trazado Gravel incluirá 58 kilómetros y 1.203 metros positivos, mientras que la versión MTB alcanzará los 63 kilómetros y 1.434 metros de ascensión.
Un desafío deportivo y logístico sin precedentes
Según explica Manuel Tajada, director deportivo de Titan World Series, la creación de dos recorridos diferenciados ha supuesto uno de los mayores retos organizativos afrontados por la competición en los últimos años.
Tajada destaca que el propósito era diseñar un recorrido donde tanto los aficionados al Gravel como los especialistas en Mountain Bike sintieran que el terreno estaba pensado específicamente para su modalidad. El responsable deportivo considera que el resultado permitirá ofrecer una experiencia inédita dentro del universo Titan.
Más allá de la competición, la organización sigue poniendo el foco en el carácter explorador de la prueba. La región de Aysén, uno de los territorios más remotos y menos transitados de Chile, volverá a ser el escenario de una aventura marcada por paisajes salvajes, pistas aisladas y una naturaleza prácticamente intacta.

El corazón logístico de la carrera estará situado nuevamente en Cerro Castillo. Allí se instalará el campamento principal, uno de los elementos más reconocibles de las pruebas Titan. En esta edición, además, la organización ha confirmado una modalidad de inscripción Light destinada a los participantes que prefieran llevar su propia tienda de campaña al campamento.
La apuesta por un recorrido Gravel y MTB independiente, unida al atractivo natural de la Patagonia chilena, convierte a esta prueba en una de las propuestas más singulares del calendario internacional de ciclismo de aventura para 2026.
A falta de cinco meses para la salida, las inscripciones permanecen abiertas y la organización ya busca a los sucesores de Luis Ángel Maté y Pilar Fernández, vencedores de la edición anterior. Lo que parece garantizado es que los participantes volverán a encontrarse con una experiencia donde el resultado deportivo comparte protagonismo con la exploración de uno de los entornos más espectaculares del planeta.
En un momento en el que el ciclismo de aventura en Patagonia y las pruebas por etapas continúan ganando popularidad, la carrera chilena refuerza su identidad con una propuesta que busca atraer tanto a especialistas del MTB como a los aficionados al Gravel que desean descubrir nuevos horizontes.