Los Zwift Games regresan en 2026 con un formato más ambicioso y un calendario ampliado que refuerza su peso dentro del calendario del ciclismo indoor. La competición se disputará del 16 de febrero al 29 de marzo y sumará siete recorridos repartidos en siete mundos, incluyendo un Bonus Stage con doble formato abierto a toda la comunidad.

Un recorrido progresivo con más exigencia y un Bonus Stage doble
La principal novedad es la ampliación del programa. A las cinco etapas principales se añade un sexto bloque especial dividido en dos pruebas distintas, lo que eleva la propuesta competitiva y diversifica la experiencia para distintos perfiles de usuario. La progresión está diseñada para que el nivel de exigencia aumente semana a semana, tanto en distancia como en desnivel acumulado.
La primera etapa será Kaze Kicker en Makuri (16.8 km y 134 m de ascensión), seguida de Hudson Hustle en Nueva York (20.3 km y 216 m). La tercera cita, Cobbled Crown en Richmond, alcanzará los 24 km con 288 m de desnivel. Peaky Pavé en Francia dará un salto hasta los 30.6 km y 368 m, antes de cerrar el bloque principal con Three Step Sisters en Watopia, la más exigente del programa, con 37.8 km y 587 m de subida acumulada. Este último trazado obliga a gestionar esfuerzos como en una prueba por etapas real.
Todas las carreras se clasificarán mediante el Zwift Racing Score, el sistema interno que organiza a los ciclistas en categorías abiertas, avanzadas y exclusivas para mujeres. Esta herramienta pretende ajustar mejor el nivel competitivo y reducir las diferencias excesivas dentro del pelotón virtual.
Como complemento, el Bonus Stage de Zwift Games 2026, previsto del 23 al 29 de marzo, ofrece dos opciones claramente diferenciadas. Crit Cade en Crit City (15.7 km y 136 m) apuesta por un formato explosivo y gamificado, con PowerUps y elementos interactivos que pueden alterar el desarrollo de la carrera.

En el extremo opuesto, Epiloch TT en Escocia (11.1 km y 94 m) plantea una contrarreloj pura, sin dirección manual, donde todo depende de la potencia sostenida y la estrategia individual. Ambas pruebas tendrán clasificación propia, aunque no influirán en la general.
Otra novedad relevante es que, desde el 13 de febrero, las nuevas rutas estarán disponibles bajo demanda. Esto permite a los usuarios reconocer el terreno, entrenar sobre los circuitos oficiales y desbloquear recompensas adicionales. En un periodo del año marcado por el entrenamiento en rodillo, esta opción facilita integrar la competición dentro de la planificación habitual.
Pensando en los ciclistas que debutan en este entorno, se estrena también Zwift Games Road to Glory, un programa guiado que se desarrolla en paralelo del 9 al 20 de febrero. A través de sesiones específicas, se explican conceptos básicos como el funcionamiento de los eventos, el uso de PowerUps o el momento adecuado para lanzar un sprint. En carreras virtuales, la táctica digital puede marcar diferencias similares a las de una prueba real.
La plataforma habilitará un sistema de seguimiento con clasificación general de las etapas 1 a 5, resultados individuales y los denominados Zwift Games Power Metrics, una comparativa que mide el rendimiento de cada ciclista frente a sus mejores registros de los últimos 90 días. Esta métrica introduce un componente analítico que conecta directamente con el uso del entrenamiento estructurado.
Tras el cierre oficial, del 30 de marzo al 5 de abril se celebrará una semana de recuperación en la que se repetirán las cinco primeras etapas. Esta fórmula permite recuperar pruebas no disputadas o mejorar tiempos, algo especialmente útil para los ciclistas que compaginan el entrenamiento indoor con competiciones al aire libre.
La edición de 2026 contará además con el apoyo de Shimano, Oakley y Wahoo, y ofrecerá recompensas digitales desbloqueables en función del número de etapas completadas. Más allá del incentivo estético, estos premios refuerzan la progresión dentro del ecosistema de la plataforma.
Con este formato ampliado, las Zwift Games 2026 consolidan su posición como referencia del ciclismo virtual competitivo. Lo que comenzó como un complemento invernal se ha convertido en un escenario con identidad propia, donde estrategia, potencia y regularidad marcan la diferencia tanto como en cualquier carrera sobre asfalto.