Componentes

FOX renueva los Float X y DHX para 2027 con versión mecánica y opción electrónica Neo

La marca mantiene la doble opción de aire y muelle, pero amplía la gama con cuatro variantes: dos mecánicas y dos compatibles con el sistema electrónico Neo.

Los componentes para bicicletas suelen evolucionar poco a poco hasta que, de repente, cambian su forma de responder en el terreno. En el caso de las suspensiones, esa transición no siempre es visible a simple vista, pero se percibe desde la primera bajada. Cuando eso ocurre, suele ser señal de que algo importante ha cambiado en el interior.

FOX Float X. Imagen: FOX Shox
FOX Float X. Imagen: FOX Shox

Una nueva arquitectura interna para acercarse al comportamiento de gama alta

FOX presenta la nueva generación de los amortiguadores Float X y DHX para 2027 con una revisión profunda de dos referencias habituales en bicicletas de Trail y All Mountain. La marca mantiene la doble opción de aire y muelle, pero amplía la gama con cuatro variantes: dos mecánicas y dos compatibles con el sistema electrónico Neo. Más allá de la integración tecnológica, el cambio clave está en la nueva arquitectura interna, que busca acercar su funcionamiento al de los modelos superiores y mejorar la sensibilidad, el apoyo y la capacidad de ajuste en los amortiguadores FOX 2027 para Trail y All Mountain.

La principal novedad se centra en el rediseño completo del interior. FOX adopta un esquema monotubo con un pistón principal de mayor caudal, una solución heredada de sus modelos de gama alta que ahora se traslada a esta categoría. En uso real, esto se traduce en una lectura del terreno más precisa, con un inicio de recorrido más sensible y una respuesta más consistente cuando aumenta la exigencia, mejorando el control de la rueda trasera en situaciones técnicas.

FOX también ha trabajado en dos puntos que suelen marcar diferencias reales sobre el terreno. Por un lado, la extensión final del amortiguador se ha suavizado para reducir el golpe seco en el tope de extensión y rebajar el ruido de funcionamiento. Por otro, el tope de fondo MCU se ha actualizado para mejorar tanto el rendimiento como la durabilidad. Son cambios menos vistosos que una app o una batería, pero tienen un impacto directo en el uso diario, sobre todo para los ciclistas que ruedan con frecuencia en terrenos rotos o enlazan bajadas largas.

FOX Float X Live Valve Neo y Float X. Imagen: FOX Shox
FOX Float X Live Valve Neo y Float X. Imagen: FOX Shox

En cuanto a regulación externa, los nuevos modelos incorporan 11 clics de compresión de baja velocidad y 16 clics de rebote en baja, ambos ajustables sin herramientas y con la numeración grabada para facilitar la puesta a punto. A eso se suma la clásica palanca Firm de dos posiciones. FOX busca un equilibrio claro entre facilidad de uso y margen de ajuste, algo importante en un segmento donde muchos usuarios quieren afinar el comportamiento sin entrar en configuraciones excesivamente complejas. En ese terreno, el nuevo FOX Float X 2027 apunta a seguir siendo una referencia para un rango muy amplio de bicicletas.

La parte electrónica llega con las versiones Float X Neo y DHX Neo, aunque aquí hay una condición importante: para funcionar necesitan el kit Live Valve Neo. Ese conjunto incluye sensores, batería del controlador y accesorios de montaje. Los sensores, situados junto a las pinzas de freno, realizan 400 lecturas por segundo y permiten abrir o cerrar el circuito de compresión en menos de 15 milisegundos.

FOX Float X Live Valve Neo. Imagen: FOX Shox
FOX Float X Live Valve Neo. Imagen: FOX Shox

FOX asegura además que su comunicación inalámbrica Neo es mucho más rápida que una conexión Bluetooth y claramente más veloz que la de su competidor directo. Más allá de la cifra, lo relevante es que la marca lleva la gestión automática de la suspensión a una gama pensada para un uso deportivo muy amplio, no solo para montajes de élite.

La autonomía declarada por FOX para la batería del amortiguador se mueve entre 15 y 20 horas, una cifra razonable para varias salidas antes de recargar, aunque su comportamiento real dependerá del uso, la temperatura y el tipo de terreno. La gestión se realiza desde una aplicación específica con cinco configuraciones predefinidas: Standard, Firm, Plush, Open y Closed. Desde ahí también es posible crear mapas personalizados de suspensión y compartirlos con otros usuarios del sistema. Esa parte refuerza el atractivo del Live Valve Neo de FOX, especialmente para los ciclistas que buscan adaptar la bici a recorridos muy concretos o alternar entre una puesta a punto para pedalear y otra para bajar.

FOX DHX Live Valve Neo y DHX. Imagen: FOX Shox
FOX DHX Live Valve Neo y DHX. Imagen: FOX Shox

Las cifras oficiales sitúan el peso del Float X en 459 gramos y el del DHX en 465 gramos sin muelle. El sistema Live Valve Neo completo, con amortiguador, sensores y batería, sube hasta 669 gramos. En un mercado donde la integración electrónica sigue creciendo, ese dato será uno de los puntos a vigilar, sobre todo en montajes donde el peso final de la bici siga siendo un argumento de compra. Aun así, en muchas e-MTB y en bicicletas enfocadas a la bajada agresiva, la prioridad suele estar más en el control que en ahorrar unos gramos, y ahí el amortiguador electrónico para MTB gana sentido.

FOX mantiene además la compatibilidad con montaje mediante rodamientos en ambos extremos y ofrece medidas métricas entre 45 y 75 mm, con opciones Trunnion y Standard. Eso amplía el abanico de cuadros compatibles y facilita que tanto fabricantes como usuarios encuentren una configuración adecuada sin salir de la gama. En el caso del DHX, la propuesta sigue apuntando con claridad a los ciclistas que priorizan la sensibilidad del muelle y una respuesta más constante en bajadas largas, un perfil muy presente en bicis de mayor recorrido y también en muchas eléctricas de enfoque agresivo.

FOX DHX Live Valve Neo. Imagen: FOX Shox
FOX DHX Live Valve Neo. Imagen: FOX Shox

En precios, el FOX Float X Factory Series arranca en 865 €, mientras que el DHX se sitúa en 819 €. El Float X Live Valve Neo sube hasta 1.440 € y el kit de sensores y batería Live Valve Neo cuesta 590 €. Ese posicionamiento deja claro que FOX no plantea esta gama como una simple revisión de catálogo, sino como una ofensiva completa en un segmento donde el ajuste fino de la suspensión y la integración electrónica pesan cada vez más en la decisión de compra.