Shimano ha logrado mantener el pulso comercial en 2025 en un mercado ciclista todavía en fase de ajuste, pero el crecimiento de los ingresos no ha evitado un retroceso significativo en la rentabilidad. La multinacional japonesa facturó 466.243 millones de yenes, un 3,4% más que el ejercicio anterior, apoyada principalmente en su división de bicicleta, aunque el beneficio neto se desplomó hasta 34.200 millones, más de un 50% menos que en 2024.

La división de bicicleta sostiene el negocio mientras los márgenes se estrechan
El avance de las ventas se produce en un contexto de normalización tras el exceso de inventario acumulado durante la pandemia. El mercado global ha ido absorbiendo stock, pero la presión sobre precios y márgenes sigue siendo evidente. A ello se suma un impacto negativo por divisa de 19.600 millones de yenes, que contrasta con el efecto favorable registrado el año anterior y explica parte del deterioro del resultado final.
El resultado operativo del grupo retrocedió un 20,6% y el ordinario cayó un 52,3%. Sin embargo, el último trimestre dejó una señal algo más constructiva: pese a una ligera contracción en la venta de componentes de bicicleta, el mejor comportamiento del área de pesca y los ajustes de costes permitieron elevar un 5% el beneficio operativo interanual del periodo.
La división ciclista, que representa el 76% del negocio total, alcanzó 354.972 millones de yenes, un 2,7% más. Es un crecimiento moderado, pero relevante en un escenario de contención del consumo. No obstante, su beneficio operativo descendió cerca de un 20%, hasta 42.841 millones de yenes, reflejando la caída del beneficio neto de Shimano en 2025 y el estrechamiento de márgenes en prácticamente todos los segmentos.
En paralelo, el área de pesca creció un 5,5%, hasta 110.832 millones de yenes. Aunque de menor peso estructural, su evolución ayudó a compensar parcialmente la debilidad en determinados mercados ciclistas y confirma la importancia de la diversificación en el grupo japonés.
A nivel geográfico, Europa fue el principal motor del ejercicio. Las ventas en la región aumentaron un 28,5%, hasta 206.403 millones de yenes, situándose como primer mercado. El dinamismo europeo contrasta con la caída del 18,6% en Asia y con un avance más contenido del 3,3% en Norteamérica. En Estados Unidos persiste la debilidad en la venta de bicicletas completas por la incertidumbre económica, aunque los inventarios parecen ya ajustados. En Europa, la demanda se mantiene sólida, pero todavía con niveles de stock elevados en algunos canales.
De cara a 2026, la compañía anticipa estabilidad en ingresos, con una previsión de 467.000 millones de yenes, apenas un 0,2% más. Sin embargo, espera una nueva contracción del resultado operativo del 9,1%, lo que apunta a una previsión financiera de Shimano para 2026 marcada por la prudencia. En la división ciclista, el beneficio operativo podría descender hasta 39.000 millones de yenes, alrededor de un 9% menos.
Un elemento adicional a tener en cuenta será el programa global de inspección gratuita de bielas Hollowtech II de 11 velocidades, cuyos costes se integrarán en la partida general de garantías. Para el próximo ejercicio se han previsto 7.500 millones de yenes en este concepto, tras revertir parcialmente provisiones anteriores. Se trata de un ajuste relevante cuando se analiza la rentabilidad operativa en la industria ciclista, especialmente en un contexto de márgenes más estrechos.
En paralelo, Shimano ha anunciado un programa de recompra de hasta 2,95 millones de acciones por un importe máximo de 50.000 millones de yenes, operativo entre febrero de 2026 y enero de 2027. Con esta medida, el grupo busca mejorar la eficiencia del capital y reforzar la retribución al accionista, una señal de confianza financiera pese al retroceso de beneficios.
En conjunto, los resultados muestran una compañía que mantiene volumen en su división de componentes para bicicleta, pero que afronta un entorno menos favorable en términos de rentabilidad. Tras el ciclo expansivo pospandemia, el sector entra en una fase más selectiva, donde el control de inventarios, la disciplina de costes y la estabilidad monetaria serán determinantes para recuperar márgenes.