Decathlon no se queda atrás en el desarrollo de equipamiento de protección gracias a un acuerdo con In&motion, empresa especializada en sistemas electrónicos de airbag. El objetivo de esta colaboración es trasladar una tecnología hasta ahora vinculada a nichos muy concretos hacia un público más amplio, incluyendo el ciclismo urbano y otros deportes con riesgo de impacto.

La protección electrónica predictiva entra en el mercado masivo
La colaboración arranca con dos productos: un chaleco airbag para equitación y otro enfocado a la movilidad urbana. En este segundo caso, el interés para el sector ciclista es evidente. El crecimiento del uso de la bicicleta en entornos urbanos ha incrementado la exposición a caídas y colisiones, y aquí entra en juego un sistema basado en tecnología inteligente de airbag capaz de anticipar el impacto antes de que se produzca.
In&motion no es un actor nuevo. Su sistema ya está implantado en el ámbito del motociclismo, con más de 120.000 usuarios activos. La base tecnológica se apoya en algoritmos entrenados con más de 450 millones de kilómetros de datos reales. Esa experiencia previa es la que ahora se adapta a disciplinas deportivas distintas, incluyendo escenarios urbanos en bicicleta o patinete.
El corazón del dispositivo es la In&box, un módulo electrónico que analiza los movimientos del usuario 1.000 veces por segundo. Si detecta una situación de caída inminente, activa el inflado en apenas 60 milisegundos. Ese margen temporal, prácticamente imperceptible, es determinante para reducir el impacto sobre zonas sensibles como tórax, abdomen, cuello o columna vertebral. En términos prácticos, hablamos de un sistema electrónico de protección deportiva que trabaja antes del golpe, no después.

Para Decathlon, el movimiento tiene una lectura estratégica. La marca busca integrar soluciones avanzadas en productos con precios más contenidos que los habituales en este tipo de tecnología. Hasta ahora, los airbags electrónicos estaban asociados a equipamiento de alto coste. Con este acuerdo, la intención es competir incluso frente a soluciones mecánicas tradicionales, rebajando la barrera económica de acceso a la protección avanzada para ciclistas urbanos.
El chaleco destinado a movilidad urbana ha sido rediseñado por los equipos internos de la compañía para priorizar comodidad y libertad de movimiento. Ese punto no es menor. En el ciclismo diario, cualquier restricción en la movilidad de hombros o tronco penaliza la experiencia de uso. La aceptación del producto dependerá en buena medida de que el sistema pase desapercibido hasta el momento en que sea necesario.
Desde In&motion defienden la madurez de su desarrollo. Rémi Thomas, CEO de la firma, subraya que durante diez años hemos entrenado y perfeccionado nuestros algoritmos con datos reales de uso
, y que el paso hacia Decathlon busca convertir esa tecnología en un estándar accesible. La clave estará en comprobar si el mercado responde y si los ciclistas urbanos perciben el valor añadido frente al casco, que sigue siendo el único elemento obligatorio en muchos contextos.

Más allá del ciclismo urbano, la hoja de ruta contempla nuevas aplicaciones en distintas disciplinas deportivas. No se han concretado cuáles, pero el potencial abarca desde modalidades de Mountain Bike hasta deportes de nieve o motor. Si el modelo funciona, el concepto de airbag electrónico para movilidad urbana podría convertirse en una referencia habitual en equipamiento de seguridad personal.
En un contexto donde la movilidad sostenible gana peso y aumenta la convivencia entre bicicletas, vehículos eléctricos ligeros y tráfico motorizado, la protección individual vuelve a situarse en el centro del debate. El acuerdo entre Decathlon e In&motion no revoluciona el sector de inmediato, pero abre una puerta que hasta ahora parecía reservada a mercados más especializados.