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Un ciclista canadiense de 41 años contrae una fascitis necrosante a causa de una llaga de sillín que casi le cuesta la vida

Las llagas y rozaduras producidas por el sillín son un problema bastante habitual en el ciclismo, y aunque generalmente no revisten gravedad, sí que deben ser tratadas desde su aparición para evitar males mayores.

Un ciclista de la Columbia Británica de Canadá ha tenido que luchar por su vida con uñas y dientes después de que una llaga producida por el sillín durante un largo viaje en bicicleta haya derivado en una grave infección potencialmente mortal denominada fascitis necrosante, también conocida como bacteria carnívora o gangrena estreptocócica.

Un ciclista canadiense de 41 años contrae una fascitis necrosante a causa de una llaga de sillín que casi le cuesta la vida
Ryan Busto con su familia en el hospital. Imagen: Tara Rosenberg / GoFundMe

Una llaga desatendida convertida en una enfermedad mortal

Ryan Busto, nombre de la víctima, es un ingeniero de mantenimiento de helicópteros de 41 años y padre de dos hijos muy aficionado al ciclismo. Se encuentra ingresado en el Scripps Memorial Hospital La Jolla de San Diego tras haber pasado varios días en la UCI luchando por su vida, aunque según las últimas actualizaciones de su estado, ya está fuera de peligro y está en período de recuperación.

La fascitis necrosante es una infección aguda que se extiende por el tejido celular subcutáneo y la fascia, produciendo una rápida necrosis con una grave afección del estado general. La mortalidad global de la fascitis necrosante oscila entre el 20% y el 47%. Con un diagnóstico rápido dentro de los 4 días desde la aparición de los síntomas iniciales, la mortalidad se reduce al 12%.

La puerta de entrada de esta grave infección suele ser una zona de traumatismo (laceración, abrasión, quemaduras, picaduras de insectos), una laparotomía llevada a cabo en presencia de contaminación peritoneal (traumatismo abdominal penetrante o perforación de una víscera) u otro procedimiento quirúrgico, un absceso perirrectal, úlcera de decúbito o una perforación intestinal.

En el caso de Ryan Busto, la infección vino derivada de una llaga producida por el sillín a la que seguramente no le dedicó la atención necesaria. Las llagas y rozaduras producidas por el sillín son un problema bastante habitual en el ciclismo, y aunque generalmente no revisten gravedad, sí que deben ser tratadas desde su aparición para evitar males mayores.

La familia del ciclista canadiense afectado ha abierto una cuenta solidaria en GoFundMe para recaudar fondos que ayuden a cubrir el tratamiento médico y donde, además, van publicando las actualizaciones de estado de Ryan, que a día de hoy parece estar recuperándose satisfactoriamente y que ya busca regresar a su casa después de vivir una pesadilla que casi le cuesta la vida.