En el ciclismo, la nutrición en marcha marca la diferencia entre sostener el ritmo o vaciarse antes de tiempo. Los geles energéticos han ganado protagonismo por su comodidad y rápida absorción, pero no siempre son la opción más eficiente ni la más económica. En cualquier supermercado hay alternativas igual de funcionales, con menos marketing y, en muchos casos, mejor relación calidad-precio.

Opciones reales para mantener la energía sin disparar el presupuesto
El plátano encabeza la lista. Aporta hidratos de carbono de rápida asimilación, potasio y una textura fácil de digerir incluso en esfuerzos intensos. Una pieza mediana ronda los 25-30 gramos de carbohidratos, una cifra muy similar a la de muchos geles comerciales, pero a una fracción del coste. Además, su combinación natural de azúcares simples y algo de fibra favorece una liberación progresiva de energía.
Los dátiles son otra alternativa interesante. Son compactos, fáciles de transportar y muy densos en carbohidratos. Con apenas tres o cuatro unidades se superan los 20 gramos de azúcares naturales. Para sesiones de fondo o competiciones largas, pueden sustituir sin problema a un gel dentro de una estrategia de alimentación deportiva para ciclismo, especialmente si se combinan con agua o bebida isotónica para facilitar la absorción.
El pan blanco con miel o mermelada, aunque está algo demonizado, sigue siendo un clásico entre los ciclistas que priorizan lo práctico. El pan aporta almidón de fácil digestión y la miel suma glucosa y fructosa en proporciones similares a las que utilizan muchas marcas en sus fórmulas comerciales. Preparar pequeños bocadillos o sándwiches partidos en mitades permite controlar la ingesta de hidratos de carbono durante el entrenamiento con precisión, sin necesidad de recurrir a envases monodosis.
Las tortitas de arroz, especialmente las más sencillas y sin añadidos, también cumplen su función. Son ligeras, aportan carbohidratos simples y apenas contienen grasa, lo que reduce el riesgo de molestias gastrointestinales en esfuerzos de alta intensidad. Combinadas con un poco de crema de cacahuete o mermelada, se convierten en una fuente eficaz de energía rápida para ciclistas, ideal para rutas de MTB o salidas de varias horas por carretera.
Por último, las gominolas o caramelos de azúcar, en versiones básicas y sin exceso de grasa, ofrecen una dosis inmediata de glucosa. No sustituyen a una planificación nutricional completa, pero pueden ser útiles en momentos puntuales de bajada de rendimiento. Frente a muchos geles con cafeína o mezclas complejas, su composición es clara y previsible, algo que los deportistas que ya conocen su respuesta metabólica suelen valorar.
Elegir estos alimentos no implica renunciar a los geles, que siguen siendo prácticos en competición o en situaciones donde cada segundo cuenta. Sin embargo, para entrenamientos habituales o tiradas largas, recurrir a productos cotidianos puede mejorar la nutrición en salidas largas de MTB sin castigar el bolsillo.
La clave está en calcular las necesidades reales de carbohidratos por hora (habitualmente entre 40 y 90 gramos según intensidad y adaptación) y ajustar la combinación elegida. A veces, la solución está más cerca de la estantería del supermercado que del expositor especializado.