Mecánica

Cómo ajustar las calas según el tipo de molestia en el pie al montar en MTB

Una colocación inadecuada no solo reduce la eficiencia del pedaleo, sino que puede provocar dolores persistentes en el pie, el tobillo, la rodilla o incluso la cadera.

El ajuste correcto de las calas es uno de los factores más determinantes para evitar molestias y lesiones al practicar Mountain Bike. Una colocación inadecuada no solo reduce la eficiencia del pedaleo, sino que puede provocar dolores persistentes en el pie, el tobillo, la rodilla o incluso la cadera. Entender la relación entre cada tipo de molestia y la posición de la cala es clave para mejorar el confort y el rendimiento sobre la bicicleta.

Ajuste de calas SPD. Imagen: TodoMountainBike
Ajuste de calas SPD. Imagen: TodoMountainBike

La posición de la cala como punto de partida del pedaleo

Las calas actúan como el nexo directo entre el cuerpo del ciclista y la bicicleta. Su colocación influye en la alineación de todo el tren inferior durante el pedaleo. Un pequeño desplazamiento de apenas unos milímetros puede marcar la diferencia entre una pedalada fluida y una sobrecarga constante. Por eso, ante cualquier dolor recurrente, conviene revisar el ajuste antes de cambiar zapatillas, pedales o plantillas.

Cuando el dolor aparece en la parte delantera del pie, especialmente bajo los metatarsos o en la zona delantera de la planta, suele indicar una cala demasiado adelantada. En este caso, retrasarla ligeramente ayuda a repartir mejor las presiones y reduce la carga directa sobre los dedos. Este ajuste es especialmente recomendable en rutas largas de MTB o en salidas con mucho desnivel.

Las molestias en el arco plantar o una sensación de fatiga excesiva en la planta del pie suelen estar relacionadas con una falta de estabilidad. Aunque la posición longitudinal de la cala influye, también conviene revisar el apoyo interno del pie. Ajustar la cala para que el eje del pedal quede más centrado bajo el metatarso puede aliviar tensiones, aunque en muchos casos es necesario complementar el ajuste con plantillas adecuadas.

El dolor en la parte externa del pie suele indicar que la cala está demasiado orientada hacia el interior, forzando una rotación antinatural del pie. Corregir ligeramente el ángulo, permitiendo que la puntera apunte un poco más hacia fuera, ayuda a respetar la biomecánica natural del ciclista. En este punto, es importante aprovechar el margen de flotación que ofrecen muchas calas automáticas.

Cuando la molestia se concentra en la parte interna del pie, el problema suele ser el contrario. Una cala excesivamente girada hacia fuera provoca una rotación interna forzada. Ajustar el ángulo para que el pie adopte su posición natural, incluso aunque no quede perfectamente paralelo a la bicicleta, suele ser la solución más eficaz.

Los dolores en el talón, aunque menos habituales, también pueden tener su origen en la posición de la cala. Una cala demasiado retrasada puede generar tensiones en el tendón de Aquiles, sobre todo en ciclistas con poca flexibilidad. Adelantarla ligeramente, sin llegar a una posición extrema, ayuda a suavizar la transición del pedaleo.

Es importante recordar que cualquier ajuste debe hacerse de forma progresiva. Cambios bruscos pueden generar nuevas molestias al modificar patrones de movimiento ya adquiridos. Tras cada modificación, conviene rodar varios días antes de valorar el resultado, especialmente en salidas de Mountain Bike de duración media o larga.

El ajuste de calas no es una ciencia exacta ni universal. Cada ciclista tiene una morfología distinta, una técnica de pedaleo propia y un historial de lesiones diferente. Por eso, aunque estas pautas sirven como referencia, ante dolores persistentes lo más recomendable es acudir a un estudio de biomecánica ciclista realizado por un profesional especializado.

Unas calas bien ajustadas no solo previenen lesiones, sino que mejoran la eficiencia, el control de la bicicleta y la comodidad en cada salida. En una disciplina tan exigente como el Mountain Bike, cuidar estos detalles marca la diferencia entre disfrutar del recorrido o sufrir cada kilómetro.