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¿Cómo alargar la vida de los cambios y las suspensiones de una bicicleta? Con dos sencillos hábitos

La gran mayoría de ciclistas, sobre todo los de montaña, tienen por costumbre darle el obligado manguerazo a la bicicleta después de cada salida y dejarla aparcada hasta nueva orden. Además de esta rutinaria limpieza posentreno, y antes de guardar la bicicleta hasta una nueva sesión de pedaleo, hay dos sencillos hábitos muy fáciles de memorizar que permiten alargar la vida de los cambios y de las suspensiones (tanto de la horquilla como del amortiguador) dedicando apenas unos segundos en realizarlos.

En TodoMountainBike: ¿Cómo alargar la vida de los cambios y las suspensiones de una bicicleta? Con dos sencillos hábitos
Dos sencillas costumbres son suficientes para alargar la vida de las suspensiones y cambios de una bicicleta de montaña.

El primero de los hábitos recomendables antes de guardar la bicicleta es, simplemente, abrir las suspensiones o, lo que es lo mismo, dejar el bloqueo (siempre que exista la posibilidad) completamente abierto. De este modo, se evita que el cartucho interno de la suspensión esté en tensión cuando no hay necesidad de ello, algo que a la larga lleva a una pérdida de compresión que a su vez se traduce en un menor rendimiento de la horquilla o amortiguador y en un desgaste prematuro de los componentes internos, tales como muelles, retenes, etc.

El segundo e igual de sencillo hábito es, antes de aparcar la bicicleta hasta una nueva salida, colocar los cambios en posición de reposo. Esto se consigue situando el cambio trasero y el desviador delantero (este último en caso de estar montado) en el piñón y el plato pequeño de la transmisión. De este modo, se libera la tensión de los muelles encargados de mover los desviadores, alargando la vida útil de los mismos y a su vez reduciendo la posibilidad de desajuste.