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Mauna Kea, 89 kilómetros sin tregua: el desafío que redefine los límites del ciclismo de resistencia

El documental Infinite Pursuit sigue a Hannah Otto, ciclista de Scott, en su intento de batir el FKT (Fastest Known Time) en una subida que muchos consideran la más exigente del planeta.

Hay retos que se miden en cifras y otros que empiezan mucho antes de pulsar el cronómetro. En algunos casos, el verdadero punto de partida no está en la línea de salida, sino en todo lo que ha llevado hasta allí. En el volcán hawaiano de Mauna Kea, ese límite se difumina todavía más, hasta el punto de convertir una ascensión en algo difícil de encajar dentro de los parámetros habituales del ciclismo.

Hannah Otto. Imagen: Scott Sports
Hannah Otto. Imagen: Scott Sports

Un desafío extremo que va más allá del tiempo final

El documental Infinite Pursuit sigue a Hannah Otto, ciclista de Scott, en su intento de batir el FKT (Fastest Known Time) en una subida que muchos consideran la más exigente del planeta. No se trata solo de una cuestión de distancia o desnivel. El recorrido arranca al nivel del mar y se extiende durante casi 89 kilómetros hasta rozar los 4.300 metros de altitud, acumulando más de 4.100 metros de ascenso continuo sin apenas respiro.

La dureza no es lineal. Durante los primeros kilómetros, el perfil permite mantener un ritmo relativamente constante, pero el escenario cambia progresivamente. El tramo final introduce pendientes que superan el 20% sobre pista de grava suelta, lo que añade una dimensión técnica poco habitual en este tipo de intentos sobre carretera. Es ahí donde el esfuerzo deja de ser únicamente fisiológico para convertirse también en un desafío de control y gestión.

El propio Mauna Kea introduce además un elemento que rara vez aparece en otras grandes ascensiones: la transición entre distintos ecosistemas. A lo largo del recorrido, Otto atraviesa zonas volcánicas, áreas de vegetación baja, tramos cubiertos por nubes y, finalmente, un entorno casi lunar por encima de la línea de árboles. Esta variedad convierte el intento en algo más complejo que una simple referencia de potencia o resistencia.

El objetivo de lograr el FKT en Mauna Kea pierde parte de su carácter puramente competitivo. El documental propone una lectura más amplia, centrada en la evolución personal de la ciclista tras más de dos décadas en el deporte de resistencia. Otto no plantea el reto únicamente como una lucha contra el reloj, sino como una extensión natural de su trayectoria.

Hannah Otto. Imagen: Scott Sports
Hannah Otto. Imagen: Scott Sports

El viento aparece como uno de los factores más determinantes durante el intento. A diferencia de otras ascensiones icónicas, donde la pendiente marca el ritmo, aquí las condiciones meteorológicas pueden alterar completamente la estrategia. Rachas cambiantes y constantes exigen una adaptación continua, afectando tanto al rendimiento como a la gestión mental del esfuerzo.

La elección de realizar el intento con apoyo externo también introduce un matiz relevante. En el ámbito del ciclismo de larga distancia, los FKTs pueden abordarse en modalidad autosuficiente o asistida. En este caso, Otto opta por un formato con equipo de apoyo, lo que permite centrarse exclusivamente en el esfuerzo físico, delegando aspectos como la nutrición, el material o la logística.

A nivel deportivo, el reto conecta directamente con la tendencia creciente del ciclismo de resistencia extremo, donde los límites tradicionales del calendario competitivo quedan en segundo plano. Este tipo de desafíos, alejados de las carreras convencionales, ganan protagonismo entre los ciclistas que buscan nuevas formas de medir su rendimiento.

El documental también deja espacio para entender el trasfondo personal de la ciclista. Otto procede del triatlón, disciplina en la que alcanzó nivel internacional antes de dar el salto al Mountain Bike. Ese cambio supuso empezar desde cero en un entorno completamente distinto, una experiencia que marca su manera de afrontar retos como este.

Hannah Otto. Imagen: Scott Sports
Hannah Otto. Imagen: Scott Sports

En varios momentos, la protagonista resume esa filosofía con una idea recurrente: siempre hay una manera, incluso cuando parece que no la hay. Esa mentalidad se traslada directamente al intento en el volcán hawaiano, donde la incertidumbre forma parte del proceso desde el primer kilómetro.

El paso de una bicicleta de Mountain Bike a una de carretera para afrontar este reto añade otra capa de complejidad. Otto reconoce que se trata de una de sus pocas incursiones en este terreno, lo que refuerza la idea de salir de su zona de confort en busca de nuevos estímulos deportivos.

A medida que avanza la ascensión, el desafío se transforma. La referencia inicial del tiempo deja paso a una lucha más íntima, donde la gestión del cansancio, la altitud y las condiciones externas marcan el ritmo real del intento. Es ahí donde el concepto de subida más dura del mundo en bicicleta adquiere sentido más allá de los números.

El tramo final, con los últimos kilómetros por encima de los 3.500 metros, concentra buena parte de la épica del reto. La combinación de pendiente, terreno y falta de oxígeno convierte cada pedalada en un ejercicio de supervivencia. Otto lo resume con claridad al describir esos últimos kilómetros como algunos de los más duros que ha afrontado en su carrera.

Infinite Pursuit no se limita a documentar un intento deportivo. Construye un relato sobre la motivación, la incertidumbre y la capacidad de adaptación en escenarios extremos. En ese sentido, conecta con una tendencia cada vez más visible dentro del ciclismo, donde el foco se desplaza hacia experiencias que trascienden la competición tradicional.

El Mauna Kea, con su perfil interminable y su dureza progresiva, se consolida así como un referente dentro de los grandes retos del ciclismo global. Y, al mismo tiempo, como un escenario donde cada intento deja una historia distinta, más allá del tiempo registrado.