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¿Qué hay detrás del fenómeno Van der Poel? Shimano lo muestra como nunca antes

El neerlandés protagoniza el nuevo cortometraje de Shimano, titulado 'Este es mi hogar', una pieza audiovisual que se aleja de la épica habitual para centrarse en el entorno cotidiano del ciclista.

A veces, incluso los ciclistas más imprevisibles bajan el ritmo. No por falta de ambición, sino para reconectar con algo que no aparece en las clasificaciones ni en los resúmenes de carrera. En ese terreno, lejos del ruido competitivo, es donde Mathieu van der Poel ha decidido detenerse justo antes de afrontar uno de los mayores retos de su trayectoria.

Mathieu van der Poel. Imagen: Shimano
Mathieu van der Poel. Imagen: Shimano

Un retrato íntimo lejos de los focos

El neerlandés protagoniza el nuevo cortometraje de Shimano, titulado Este es mi hogar, una pieza audiovisual que se aleja de la épica habitual para centrarse en el entorno cotidiano del ciclista. El lanzamiento llega en un momento clave, con Van der Poel a las puertas de intentar un hito histórico en la París-Roubaix 2026, donde podría convertirse en el primer corredor en lograr cuatro victorias consecutivas.

La propuesta rompe con el enfoque habitual que rodea a una figura como la suya. Aquí no hay ataques decisivos ni celebraciones en meta. El relato se construye a partir de carreteras secundarias, entrenamientos repetidos y pausas compartidas fuera de la bicicleta. Un escenario que sitúa al espectador en Amberes y Moraira, dos lugares que forman parte de su rutina y de su equilibrio personal.

El propio Van der Poel explica el sentido del proyecto: Sentimos que era el momento adecuado para mostrar una imagen más completa de quién soy. Como atleta, pero también como persona. La colaboración con Shimano, marca con la que mantiene una relación estrecha desde sus inicios, ha permitido abrir esa puerta con un enfoque que el ciclista define como respetuoso.

Más allá del contenido visual, el cortometraje refuerza una idea que atraviesa toda la serie This is Home: el rendimiento no nace en los grandes escenarios, sino en la repetición constante de gestos aparentemente invisibles. En este caso, esa filosofía se traduce en una mirada directa a la preparación diaria de un ciclista profesional, donde cada kilómetro suma aunque no tenga público.

El episodio dedicado a Van der Poel es el número 16 de una serie que ya ha contado con nombres como Jackson Goldstone o Tahnée Seagrave. En todos los casos, el hilo conductor es el mismo: entender el entorno como parte esencial del rendimiento. En el neerlandés, esa conexión adquiere un matiz especial por su perfil competitivo, marcado por la intuición y la explosividad.

Mathieu van der Poel. Imagen: Shimano
Mathieu van der Poel. Imagen: Shimano

Esa dualidad entre instinto y control ha definido su carrera. Desde su dominio en el Ciclocross hasta su capacidad para decidir carreras en carretera o incluso en pruebas de MTB, Van der Poel ha construido un estilo reconocible. El cortometraje, sin embargo, se detiene en lo que no se ve durante las carreras, mostrando cómo se sostiene ese nivel a lo largo del tiempo.

En ese recorrido también aparece su entorno más cercano. Momentos compartidos con su pareja, Roxanne Bertels, o con su perra Lola aportan una dimensión distinta a la figura del campeón. No como contraste, sino como parte del mismo sistema que permite mantener la exigencia en el máximo nivel.

El peso del legado familiar también está presente, aunque sin dramatismo. Nieto de Raymond Poulidor e hijo de Adri van der Poel, el ciclista neerlandés ha crecido dentro de una tradición que combina resiliencia y disciplina. Pero el cortometraje evita convertir ese pasado en una carga, centrándose en cómo se traduce hoy en una forma de entender el ciclismo.

En paralelo, la relación técnica con la marca japonesa también ocupa un espacio relevante. Van der Poel participa activamente en el desarrollo de productos, aportando su experiencia directa en competición. Una colaboración que, según el propio ciclista, se basa en la confianza: La constancia te permite confiar plenamente en tu equipo, lo que te permite concentrarte por completo en la carrera.

Ese concepto conecta directamente con el mensaje central de la pieza. La constancia no se presenta como un valor abstracto, sino como una herramienta tangible en la evolución del ciclismo moderno, donde los márgenes son mínimos y cada detalle puede marcar diferencias.

La producción corre a cargo de Anthill Films, un estudio con experiencia en el sector gracias a trabajos como unReal o Anytime. En este caso, el enfoque es más contenido, con una narrativa que prioriza la observación sobre la espectacularidad, sin perder calidad técnica en imagen y sonido.

El resultado final, según el propio protagonista, responde a lo que buscaba: Ofrece una visión honesta sin complicar demasiado las cosas. Una declaración que encaja con el tono general del cortometraje, donde la simplicidad se convierte en el hilo conductor.

Para el aficionado que sigue su trayectoria en carretera, Ciclocross o MTB, esta pieza añade una capa adicional de comprensión. No explica sus victorias, pero sí el terreno sobre el que se construyen. Y eso, en un deporte donde la repetición y la constancia son la base, tiene un valor difícil de medir.

En plena antesala de uno de los grandes objetivos de la temporada, Van der Poel ha optado por mirar hacia atrás. No para recrearse en lo conseguido, sino para reforzar aquello que le permite seguir compitiendo al más alto nivel. Un enfoque que encaja con la lógica de un ciclista que rara vez sigue el guion esperado.