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¿Dónde reducir el peso de una bicicleta? Los cuatro componentes clave para quitar gramos y mejorar el rendimiento

Ya se trate de bicicletas de montaña o de carretera, muchos ciclistas comparten una obsesión en común: reducir el máximo peso posible en su montura. ¿Por qué? Porque una bicicleta más ligera requiere menos energía por parte del ciclista para moverla, siendo indiferente la disciplina que se practique. El principal problema a la hora de aligerar una bicicleta es el precio que hay que pagar para montar los componentes más ligeros del mercado, y por este mismo motivo nada mejor que conocer qué partes de la bicicleta merecen ser aligeradas antes que el resto para reducir peso y, a su vez, mejorar el rendimiento global.

En TodoMountainBike: ¿Dónde reducir el peso de una bicicleta? Los cuatro componentes clave para quitar gramos y mejorar el rendimiento
Llantas, neumáticos, horquilla y transmisión, los cuatro componentes clave a la hora de reducir el peso de una bicicleta y aumentar su rendimiento.

¿Qué componentes vale la pena aligerar?

Muchos aficionados, sobre todo los más novatos, tienen la mala costumbre de creer que cambiando una tija, un manillar, un cambio trasero o un sillín por otros modelos más livianos se puede aligerar en muchos cientos de gramos el peso total de una bicicleta. Si bien es cierto que se logra reducir algo de peso si se invierte en componentes de calidad, esta reducción de gramos no va acompañada de una mejora en el rendimiento de la bicicleta. La mejor inversión pasa por aligerar la bicicleta aumentando su rendimiento, algo que solo se consigue cambiando ciertas piezas clave:

Unos neumáticos ligeros: los neumáticos de la bicicleta, junto con las cámaras de aire en caso de que no se trate de un sistema Tubeless, forman parte de la cara más externa de las ruedas, donde la fuerza cinética del movimiento ejerce una gran influencia en el comportamiento de la bicicleta. Cuanto más ligeras son las cubiertas y cámaras que se montan, mayor es la ganancia en cuanto a rendimiento a la hora de acelerar y frenar mientras se rueda.

Unas llantas ligeras: igual que sucede con los neumáticos y cámaras de aire, las llantas son el segundo componente más importante que se puede aligerar sin soltar demasiado dinero. Una buena opción es aprovechar los componentes ya montados en las ruedas (radios, bujes y cierres) e invertir en unos aros más ligeros, a ser posible fabricados en fibra de carbono. Todo el peso que se consigue aligerar en las ruedas de una bicicleta tiene repercusiones muy notables en cuanto a mejoras de rendimiento.

Una nueva horquilla de suspensión: una horquilla ligera es capaz de mejorar la maniobrabilidad y reactividad de una bicicleta, por lo que invertir en un modelo de gama alta o de reciente aparición no es ninguna mala idea. Otra opción también muy recomendable es, o bien optar por el mercado de segunda mano, o bien probar una horquilla rígida, mucho más ligeras que las horquillas de suspensión y, gracias a los avances en la fabricación con carbono, tampoco demasiado incómodas si no se hace un uso intensivo de la suspensión delantera.

Una transmisión monoplato: las configuraciones monoplato están a la orden del día en el mundo de la competición, aunque para usuarios de bicicletas de gama media/baja o de bicicletas con unos cuantos años encima siguen siendo unas completas desconocidas. Invertir en una transmisión monoplato no solo aligera la bicicleta, también permite al ciclista cambiar de velocidades de forma más rápida e intuitiva al tiempo que se reduce el mantenimiento de la transmisión al haber menos piezas que ajustar.