Algunas bicicletas no nacen para ganar una carrera, sino para evitar que el ciclista tenga que hacerse demasiadas preguntas antes de salir. La nueva Canyon Grizl AL entra precisamente en ese terreno: el de las bicis que aceptan una ruta rápida por pistas, un viaje con bolsas, un uso diario con guardabarros o una escapada larga sin pedir a cambio un presupuesto propio de la gama alta.

Más paso de rueda, más anclajes y una construcción pensada para durar
Canyon ha renovado por completo la Grizl AL, la versión de aluminio de su gravel más aventurera. Tras la actualización de la Grizl CF de carbono, quedaba por ver cómo evolucionaría uno de los modelos más importantes de la gama para los ciclistas que buscan una bici polivalente, resistente y con un precio más accesible.

El nuevo cuadro mantiene el enfoque práctico de la familia Grizl, pero añade mejoras relevantes. Según la marca, es 120 gramos más ligero que el anterior y llega con una construcción más limpia, más capacidad de carga y una filosofía claramente orientada al uso real. No pretende ser la gravel más ligera del catálogo, sino una plataforma fiable para rutas largas, pistas rotas, desplazamientos diarios y viajes.
Uno de sus puntos fuertes está en la cantidad de fijaciones disponibles. La bicicleta permite montar portabultos, bolsas, portabidones adicionales, jaulas de carga, candados y un portabultos delantero tipo rack. Para los ciclistas que quieren una gravel de aluminio para bikepacking, este planteamiento amplía mucho las opciones sin depender solo de bolsas de sillín o de cuadro.

La nueva Grizl AL también acepta los guardabarros Canyon Defend Fast Fenders, pensados para instalarse y retirarse con rapidez. Es una solución útil para una bicicleta que puede alternar una salida de fin de semana con un uso diario entre semana, sobre todo cuando la lluvia y el barro forman parte del recorrido.
Todas las versiones llegan equipadas de serie con neumáticos de 45 mm, una medida muy equilibrada para el gravel actual. La novedad importante está en el paso de rueda, que permite montar cubiertas de hasta 54 mm, una anchura cercana a una cubierta de MTB de 2.1". Ese margen convierte a la Grizl AL en una bicicleta gravel con paso de rueda amplio, preparada para terrenos más rotos o viajes con carga.

Canyon ha elegido además estándares mecánicos sencillos. El tubo de dirección es de 1 1/8", el cableado es externo, la tija es redonda de 27.2 mm y el pedalier es roscado T47. Son decisiones poco llamativas sobre el papel, pero muy importantes para los usuarios que priorizan mantenimiento, facilidad de reparación y compatibilidad de componentes.
El manillar de aluminio también recibe atención. Su diseño busca reducir puntos de presión y añade un flare de 16º, algo útil cuando la pista se complica o la bicicleta va cargada. En una gravel pensada para pasar muchas horas fuera del asfalto, la ergonomía acaba siendo tan importante como el grupo o el peso final.

La gama arranca con la Grizl 5, disponible desde 1.299 €. Este montaje incluye transmisión Shimano CUES monoplato, frenos de disco hidráulicos y tija de carbono. Por precio y equipamiento, apunta directamente a los usuarios que buscan una Canyon Grizl AL para iniciarse en el gravel con una base moderna y preparada para mejorar con el tiempo.
Por encima aparece la Grizl 6, con un precio de 1.799 €. En este caso, Canyon monta SRAM Apex 1×12, mandos Double Tap y neumáticos Schwalbe G-One RX Tubeless Ready. Es una versión más específica para los ciclistas que ya tienen claro que van a usar la bici con frecuencia fuera del asfalto.

La opción más equipada es la Grizl 7 ESC, con un precio de 1.999 €. Este montaje añade cockpit Full Mounty, tija VCLS 2.0, transmisión Shimano GRX RX610 y cassette 10-51T, una combinación especialmente interesante para rutas con mucho desnivel, terrenos lentos o viajes con equipaje.
Canyon no ha buscado una gravel de competición, sino una bicicleta de precio contenido, con mucho margen de uso y componentes fáciles de mantener. Esa mezcla puede hacer que la Grizl AL sea una de las opciones más sensatas para comprar una gravel versátil por menos de 2.000 €.

También encaja como segunda bicicleta para ciclistas de carretera o MTB que quieren algo más adaptable. Con precios desde 1.299 €, varios montajes, siete tallas entre 2XS y 2XL y disponibilidad en Canyon.com y en la aplicación de la marca, la nueva Grizl AL llega como una bicicleta viajera de aluminio preparada para mucho más que una simple entrada al gravel.