La evolución de una bicicleta de carreras rara vez se entiende solo por una cifra aislada. A veces está en el motor, otras en la rigidez del cuadro, en una pieza de protección que evita una avería en mitad de una especial o en una geometría que permite subir por donde antes solo se pensaba en empujar. Canyon ha movido varias de esas piezas a la vez con la nueva Strive:ON.

Más par, más potencia y una estructura pensada para aguantar el trato del e-Enduro
La nueva Canyon Strive:ON 2027 llega como una actualización profunda de la e-MTB de Enduro de la marca alemana, una bicicleta desarrollada a partir de la experiencia acumulada con la Strive convencional y adaptada a las exigencias del e-Enduro moderno. El cambio más visible está en el sistema de asistencia, con motores Bosch CX y Bosch CX-R que elevan el rendimiento hasta los 750 W de potencia máxima y 120 Nm de par.
Ese salto no es insignificante para una bicicleta pensada para especiales técnicas, subidas cronometradas y jornadas largas con mucho desnivel. La anterior Strive:ON trabajaba con 85 Nm y 600 W de pico, unas cifras ya solventes, pero el crecimiento del segmento e-MTB de Enduro ha empujado a las marcas a buscar más respuesta sin comprometer el control sobre terreno roto.

La gama queda formada por tres modelos. La Strive:ON CF 8 y la Strive:ON CF 9 montan el Bosch Performance Line CX, mientras que la Strive:ON CFR equipa el Bosch Performance Line CX-R, la versión más orientada a competición. En este último caso se añaden los modos Race y eMTB+, diseñados para ofrecer una entrega más agresiva y una gestión más fina de la tracción.
Todos los modelos incorporan una batería de 750 Wh integrada en el tubo diagonal, con sistema de extracción rápida. En la práctica, esta capacidad busca dar margen suficiente para rutas largas, entrenamientos específicos de e-Enduro o cambios de batería en escenarios de carrera. Canyon mantiene además el mando Bosch Mini Remote por Bluetooth y el control integrado en el tubo superior.

El cuadro de carbono también ha recibido cambios. Canyon afirma que tanto las versiones CF como la CFR comparten el mismo chasis, ahora con refuerzos adicionales y homologación Cat-4e. El objetivo es soportar las cargas propias de una bicicleta eléctrica de Enduro, donde el peso, la velocidad y el par del motor castigan más la estructura que en una MTB convencional.
La cifra de peso del cuadro se queda en 2.45 kg en talla M, un dato relevante para una e-Bike de este enfoque. No se trata solo de aligerar, sino de conservar cierta capacidad de absorción en el triángulo trasero para mejorar la tracción y reducir la fatiga del ciclista en bajadas largas o tramos muy pedregosos.

La suspensión mantiene el esquema Triple Phase con 160 mm de recorrido trasero y 170 mm delante. La configuración mullet, con rueda delantera de 29" y trasera de 27.5", sigue siendo una de las señas de identidad del modelo, combinando estabilidad en la entrada de curva y mayor facilidad para mover la parte trasera en zonas lentas o muy técnicas.
La geometría confirma ese enfoque. El ángulo de dirección es de 63.5 grados y el ángulo efectivo del sillín llega a 78 grados, dos cifras que explican bastante bien la personalidad de la bicicleta: aplomo bajando y una posición centrada para aprovechar la asistencia en subidas pronunciadas. La nueva Canyon Strive:ON 2027 no busca ser una e-Trail ligera, sino una máquina de Enduro con capacidad real para subir fuerte.

Otro elemento destacado es el sistema KIS 2.0, instalado de serie en los tres montajes. Este estabilizador de dirección utiliza muelles y bandas internas para generar una fuerza de centrado en el manillar. Su función es reducir movimientos no deseados de la rueda delantera en zonas rápidas, rocosas o con impactos laterales, aunque también puede aportar control en subidas lentas y técnicas.
Canyon también ha trabajado en la protección. La nueva placa inferior cubre motor, plato, batería y parte baja del cuadro, con un diseño más robusto que el de la generación anterior. En una e-MTB destinada a carreras y rutas agresivas, este tipo de pieza puede marcar la diferencia entre seguir pedaleando o terminar la jornada con una avería cara.

La marca ha revisado además detalles de mantenimiento, como el puerto de carga mejor sellado, el guiado interno por la dirección con entradas limpias, rodamientos sellados y casquillos roscados inspirados en soluciones usadas por sus mecánicos de competición. Son cambios menos llamativos que el aumento de potencia, pero importantes para los ciclistas que usan la bicicleta durante todo el año.
La gama arranca con la Strive:ON CF 8, equipada con RockShox Domain Gold, amortiguador Super Deluxe Base, Shimano Deore de 12 velocidades, frenos Shimano SLX M7120 y ruedas SunRingle, con un precio de 4.999 €. La Strive:ON CF 9 sube el nivel con FOX 38 Performance Elite, FOX Float X2, SRAM Eagle 90, frenos SRAM Maven y ruedas DT Swiss H1900, por 6.499 €.

La versión superior es la Strive:ON CFR, con motor Bosch CX-R, RockShox ZEB Ultimate, RockShox Vivid Ultimate, transmisión SRAM X0 Eagle Transmission AXS, frenos SRAM Maven Silver y ruedas DT Swiss HX1700. Su precio queda fijado en 7.499 €, una cifra alta, pero situada dentro de lo habitual en una e-Bike de Enduro con motor Bosch CX-R y montaje de competición.
La nueva Strive:ON refuerza así una idea clara: el e-Enduro ya no se decide solo por tener mucha asistencia. La potencia importa, pero también cómo se entrega, cómo aguanta el cuadro, cómo se protege el motor y cuánto control conserva el ciclista cuando el terreno deja de ser previsible. Canyon ha actualizado su plataforma en todos esos frentes.