Hay bicicletas que nacen para competir y otras que parecen diseñadas para soportar años de abuso en remontes, saltos, recepciones duras y jornadas interminables de bike park. La nueva Canyon Torque AL pertenece claramente a este segundo grupo. La marca alemana ha renovado por completo uno de sus modelos más emblemáticos dentro del segmento gravity con una propuesta que se aleja de las tendencias más sofisticadas del mercado para apostar por algo mucho más sencillo: resistencia, recorrido abundante y precios al alcance de muchos más ciclistas.

Una plataforma gravity para casi cualquier disciplina de descenso
La nueva Torque AL llega con una filosofía prácticamente inalterada respecto a generaciones anteriores, aunque con una revisión profunda del cuadro, la geometría y la suspensión. Canyon la presenta como una bicicleta capaz de moverse entre el Freeride, el Enduro más agresivo, las jornadas de bike park e incluso el Descenso ocasional, evitando encasillarse en una única disciplina.

El elemento más llamativo es su configuración de 180 mm de recorrido delantero y trasero en prácticamente toda la gama. Esta cifra la sitúa de lleno en el territorio de las bicicletas gravity más capaces, aunque Canyon asegura haber trabajado la cinemática para que siga siendo una bicicleta utilizable en rutas con pedaleo y enlaces entre descensos.
La firma alemana ha tomado además una decisión poco habitual en un momento en el que muchas marcas apuestan por el carbono incluso en modelos gravity. La nueva generación estará disponible exclusivamente con cuadro de aluminio. Según Canyon, el objetivo es mantener los precios bajo control y priorizar la durabilidad frente a la reducción extrema de peso.

El nuevo cuadro cuenta con certificación Category 5, la clasificación más exigente dentro de Canyon para bicicletas destinadas a Descenso, Freeride y uso intensivo en bike park. El chasis incorpora soldaduras suavizadas, protecciones integradas en las zonas más expuestas y espacio suficiente para instalar un bidón dentro del triángulo principal.
Configuración mullet y una versión específica para Descenso
Toda la gama se ha desarrollado alrededor de una configuración mullet, combinando rueda delantera de 29 pulgadas y trasera de 27.5 pulgadas. Canyon explica que esta solución ofreció mejores resultados durante las pruebas internas cuando se buscaba una bicicleta divertida, ágil y fácil de mover en saltos y curvas cerradas.

La única excepción corresponde a la talla XS, que utiliza ruedas de 27.5 pulgadas en ambos ejes y reduce el recorrido trasero hasta 170 mm para adaptarse mejor a ciclistas de menor estatura.

Uno de los aspectos más interesantes es la llegada de una versión específica de Descenso. La nueva bicicleta DH de aluminio incorpora una horquilla RockShox BoXXer de doble pletina con 190 mm de recorrido delantero, manteniendo la compatibilidad del cuadro con este tipo de horquillas siempre que no superen esa cifra.
Suspensión revisada y más posibilidades de ajuste
La Torque AL mantiene una arquitectura de suspensión de 4 barras con rodamientos sellados y puntos de giro sobredimensionados. Canyon ha aumentado el anti-squat respecto a la generación anterior para mejorar el comportamiento durante el pedaleo y reducir el hundimiento de la suspensión cuando se aplica fuerza sobre los pedales.

Según la marca, la nueva cinemática ofrece una combinación más equilibrada entre sensibilidad inicial, soporte en la zona media del recorrido y capacidad para absorber impactos de gran intensidad. Además, sigue siendo compatible tanto con amortiguadores de aire como con modelos de muelle.
Otro de los puntos fuertes de esta generación es la incorporación de una geometría ajustable para Enduro y Bike Park. Un flip chip situado en el tirante permite modificar la altura del pedalier y variar los ángulos principales del cuadro. En la posición más lanzada, la dirección alcanza los 63.5 grados, mientras que en la configuración más cerrada llega a los 64 grados.

Las nuevas punteras modulares añaden una segunda posibilidad de ajuste. El usuario puede elegir entre vainas de 430 mm o 440 mm según prefiera una bicicleta más ágil y juguetona o una plataforma más estable para descensos rápidos.
Más estabilidad y una posición más integrada
Canyon también ha actualizado las dimensiones principales del cuadro. El stack aumenta en todas las tallas para aportar más confianza en pendientes pronunciadas y el reach alcanza los 470 mm en talla M.

La marca busca así una posición más integrada dentro de la bicicleta, algo especialmente importante cuando se trata de una bicicleta gravity para bike park destinada a afrontar saltos grandes, zonas empinadas y terrenos muy rotos.

Los recorridos de las tijas telescópicas también crecen de forma notable. Las tallas L y XL montan de serie modelos con 230 mm de recorrido, una cifra que permite bajar completamente el sillín y ganar libertad de movimientos en los tramos más técnicos.
Cuatro versiones y precios difíciles de igualar
La gama arranca con la Torque AL 7, equipada con suspensión RockShox ZEB Base, amortiguador Vivid Base y transmisión Shimano Deore de 12 velocidades por 2.499 €.
Por encima aparece la Torque AL 8 con transmisión SRAM Eagle 70 Transmission y componentes mejorados por 2.999 €. El mismo precio tiene la Torque AL DH, orientada específicamente al Descenso gracias a la horquilla BoXXer de doble pletina y una transmisión SRAM GX DH de siete velocidades.
En lo más alto de la gama se sitúa la Torque AL 9 Factory, equipada con suspensiones FOX Factory, transmisión SRAM Eagle 90 Transmission y ruedas DT Swiss EX1700. Su precio se queda en 3.999 €, una cifra especialmente competitiva dentro del segmento de las bicicletas de largo recorrido de aluminio.
Con esta nueva generación, Canyon ha evitado soluciones complejas como los sistemas high pivot, las poleas adicionales o los cuadros de carbono. La apuesta ha sido clara: una Canyon Torque AL 2026 robusta, configurable y preparada para soportar un uso intensivo sin disparar el presupuesto, algo cada vez menos habitual dentro del mercado gravity actual.