La Scott Addict RC SUB5 de Dangerholm lleva el culto al peso a un terreno que hace no tanto parecía reservado a montajes de escaparate. No por la cifra final, que ya de por sí llama la atención, sino por la forma de llegar hasta ella. Aquí no hay una bicicleta vaciada hasta quedar inútil, ni un ejercicio de laboratorio pensado solo para la foto en la báscula. Lo llamativo es que, detrás de la extravagancia, sigue apareciendo una bici de carretera con aspiraciones reales de uso.

Una bici por debajo de 5 kg que no renuncia a frenos, transmisión 2x ni cubiertas anchas
Dangerholm ha tomado como base una Scott Addict RC HMX-SL en talla L/56 y ha llevado el conjunto hasta los 4.991,4 gramos. La cifra incluye pedales, portabidones y soporte para ciclocomputador, un detalle importante porque evita el truco habitual de presentar el peso en condiciones irreales. El resultado da forma a una bicicleta de carretera ultraligera que busca romper una idea muy extendida en los últimos años: que las bicis actuales solo pueden mejorar a través de la aerodinámica y el aumento de volumen en todos sus componentes.

El punto de partida ya era favorable. El cuadro Addict RC HMX-SL declara 630,9 gramos con tornillería, mientras que la horquilla se queda en 282,4 gramos. A partir de ahí empieza la reducción de gramos en casi cada pieza: ejes pasantes RideNow de titanio, cockpit Darimo Nexum Drag, tija Darimo de perfil D y una selección de componentes de boutique con un criterio muy claro. No se trataba solo de bajar peso, sino de mantener una bicicleta moderna, con cambio electrónico 2x12, frenos de disco, manillar integrado y neumáticos de al menos 28 mm.

Ese enfoque se ve bien en la zona de contacto. Dangerholm no ha prescindido ni de la cinta de manillar, usando una Ciclovation KOM, ni de detalles como los tapones Extralite HyperPlug HD. También llama la atención el sillín Gelu K3 de 39,2 gramos, una cifra casi absurda incluso dentro del universo de los montajes extremos. Aun así, este componente introduce una de las condiciones que acompañan a toda la bici: los límites de peso del ciclista pasan a ser decisivos cuando se persigue un montaje superligero de carretera a este nivel.

Donde el proyecto gana interés para un lector experto no es en el sillín o en los tapones del manillar, sino en la frenada. Dangerholm planteó desde el inicio que una bici tan ligera tenía que seguir siendo divertida bajando, no solo rápida subiendo. Por eso recurrió a manetas SRAM RED E1, pinzas 612 Parts de dos pistones y discos Carbon-Ti, además de distinta tornillería y abrazaderas de titanio. La idea de una bici de carretera de menos de 5 kg con un sistema de frenos utilizable en carretera real cambia bastante el tono del montaje y lo aleja del simple ejercicio de báscula.

La transmisión también sigue esa lógica. El conjunto gira alrededor del grupo SRAM RED en configuración 2x, con un pedalier GrigioCarbonio Road T1000 de 170 mm y solo 256,3 gramos, acompañado por platos Carbon-Ti X-CarboRing X-AXS en desarrollo 37/50 dientes. Detrás aparecen un cassette RED 10-30, cadena RED, desviador delantero estándar y un cambio trasero afinado con poleas Extralite y hardware de titanio. Es una combinación de piezas contrastadas y ajustes muy específicos que permite mantener esta Scott Addict RC sub 5 kg con un funcionamiento creíble cuando la carretera se empina o la cadencia deja de ser limpia.

Las ruedas son otras de las grandes protagonistas del montaje. El juego firmado por R2BIKE, con bujes NonPlus Components Primaro Fusion, llantas Light Bicycle Airia 32 Disc y radios de carbono, se queda en 866,7 gramos. Son llantas de 32 mm de perfil, 31.5 mm de anchura máxima y 23.5 mm de ancho interno, además de un límite de 100 kg para el ciclista. En una época dominada por ruedas cada vez más profundas y robustas, esta configuración devuelve el foco al peso sin caer en una solución antigua. De hecho, ahí entra otra de las sorpresas del proyecto: los neumáticos Schwalbe Aerothan de preproducción, combinados con cámaras Tubolito TPU, una elección que refuerza la idea de que en ciertas búsquedas extremas el tubeless no siempre es la respuesta más ligera.

Los pedales Wahoo Speedplay Nano rebajados hasta 150,6 gramos, los portabidones CarbonWorks de 19,4 gramos el par y el soporte Alpitude de 16,5 gramos completan una bici en la que casi cada cifra obliga a revisar dos veces la ficha técnica. También aparecen, eso sí, varias restricciones que conviene no pasar por alto: el cuadro admite 120 kg de sistema, las ruedas 100 kg, el manillar y la tija 90 kg, el sillín 80 kg y los pedales 82 kg. Esa suma de límites deja claro que no se trata de una receta universal, sino de una demostración de hasta dónde puede llegar una bici de carretera con frenos de disco cuando se optimiza hasta el último detalle.

Lo más interesante del proyecto no es solo que baje de los 5 kg. Es que lo hace sin recurrir a una estética de reliquia ni a soluciones impropias de una bici actual. Lleva transmisión 2x, cubiertas anchas para los estándares ligeros, frenos de disco y un planteamiento claramente contemporáneo. En un mercado donde casi todo gira alrededor del rendimiento aero, este montaje de Dangerholm reabre una vieja discusión en el ciclismo de carretera: cuánto margen sigue habiendo para construir bicicletas radicalmente ligeras sin romper del todo el equilibrio entre peso, control y uso real.