Algunas decisiones no se resuelven con una tabla de especificaciones ni con un simple vistazo al catálogo. Ocurren en otro plano, más cercano a la forma en la que cada ciclista entiende la carretera, el esfuerzo y hasta el propio concepto de velocidad. Ahí es donde dos nombres históricos de Cannondale vuelven a cruzarse, obligando a elegir algo más que una bicicleta.

Dos filosofías opuestas con un mismo ADN de rendimiento
La comparación entre la SuperSix EVO y la Synapse no es nueva, pero sigue vigente porque ambas evolucionan sin perder su esencia. La primera representa la vertiente más pura del ciclismo de competición, mientras que la segunda amplía el enfoque hacia un uso más realista, sin renunciar al rendimiento. En ese equilibrio se sitúa el dilema que plantea hoy la gama de bicicletas de carretera Cannondale.
La SuperSix EVO ha sido diseñada con un objetivo muy concreto: maximizar la eficiencia en carrera. Su geometría agresiva, con un stack reducido y una posición más adelantada, favorece una postura aerodinámica constante. Es una bicicleta que exige implicación física, pero devuelve cada vatio en forma de aceleración inmediata. No es casualidad que sea la elección habitual en el pelotón profesional.

En marcha, esa filosofía se traduce en una conducción directa, precisa y extremadamente reactiva. Cada cambio de ritmo se ejecuta sin demora, y cada curva invita a buscar el límite. Dentro del segmento de bicicletas aero ligeras de competición, la SuperSix EVO mantiene un equilibrio difícil de igualar entre peso, rigidez y aerodinámica.
En el lado opuesto aparece la Synapse, que introduce matices clave sin alejarse del rendimiento. Su geometría eleva el stack en torno a 25 mm respecto a la SuperSix EVO, lo que se traduce en una posición más relajada y sostenible en el tiempo. La distancia entre ejes también crece ligeramente, aportando estabilidad en tiradas largas.

Esa diferencia se percibe especialmente cuando el asfalto deja de ser perfecto. La Synapse admite neumáticos de hasta 42 mm, un dato que cambia por completo su comportamiento en carreteras irregulares. En este sentido, se acerca a un concepto híbrido que encaja dentro del auge de las bicicletas gran fondo con paso de rueda amplio, cada vez más demandadas.
Más allá de la geometría, la Synapse incorpora soluciones prácticas que refuerzan su carácter polivalente. El sistema StashPort permite llevar herramientas o recambios integrados en el cuadro, mientras que el sistema SmartSense añade luces y radar para mejorar la seguridad. Son detalles que no buscan el rendimiento puro, pero sí mejorar la experiencia global en carretera.

Este enfoque ha sido validado en escenarios extremos. Lachlan Morton eligió la Synapse para batir el récord de la vuelta a Australia, una prueba que exige resistencia, fiabilidad y capacidad de adaptación. No es un terreno habitual para una bicicleta de este segmento, pero refleja hasta qué punto ha evolucionado el concepto de rendimiento en ciclismo de larga distancia.
En términos de conducción, la diferencia entre ambas plataformas es clara desde los primeros kilómetros. La SuperSix EVO invita a rodar rápido desde el inicio, con una postura que prioriza la eficiencia aerodinámica. La Synapse, en cambio, permite mantener ritmos altos durante más tiempo, reduciendo la fatiga acumulada.

No se trata solo de comodidad. La Synapse sigue siendo una bicicleta rápida, pero lo hace desde una perspectiva distinta. Su mayor estabilidad y tolerancia al terreno la convierten en una opción más accesible para un mayor número de ciclistas, sin exigir la misma condición física que la SuperSix EVO.
Elegir entre ambas implica definir prioridades. Los ciclistas que buscan competir, atacar en subida o esprintar con máxima eficiencia encontrarán en la SuperSix EVO una herramienta específica para ese propósito. En cambio, los usuarios que priorizan la versatilidad, las rutas largas o un uso más variado verán en la Synapse una opción más completa.
La evolución reciente del ciclismo de carretera ha difuminado las fronteras entre categorías. Cada vez es más habitual ver bicicletas que combinan velocidad, comodidad y capacidad para adaptarse a diferentes superficies. En ese escenario, la Synapse gana peso, pero la SuperSix EVO sigue marcando la referencia cuando el objetivo es simplemente ir más rápido que el resto.
Al final, la elección no depende tanto de los datos como del tipo de ciclismo que se quiere practicar. Dos modelos, un mismo origen y una pregunta que sigue abierta en cada salida.