Córdoba ha estrenado este fin de semana una nueva cita en su calendario ciclista con la celebración de la primera Andalucía Gravel Ride, una propuesta cicloturista que ha reunido a casi un centenar de participantes sobre un recorrido de 63 kilómetros y cerca de 1.000 metros de desnivel acumulado. La prueba nace bajo el paraguas de la Andalucía Bike Race y confirma el creciente interés por el gravel entre los practicantes de MTB.

Un recorrido de 63 kilómetros que consolida el gravel en el sur
La salida se dio desde la Avenida Al-Nasir, punto habitual de las etapas cordobesas de la Andalucía Bike Race by Garmin, lo que refuerza la conexión entre ambos eventos. Desde allí, el pelotón tomó dirección a Guadalcázar antes de adentrarse en pistas y caminos rurales que condujeron hasta el Embalse de La Breña, uno de los enclaves paisajísticos más reconocibles del entorno.
El trazado, circular y variado, combinó sectores de pista rápida con tramos más naturales, representativos del terreno cordobés. Tras el paso por Almodóvar del Río, los ciclistas afrontaron la Cuesta del Reventón, el punto más exigente de la jornada. Este ascenso marcó diferencias a nivel físico, especialmente para los usuarios que optaron por desarrollos más propios del ciclismo de gravel en Andalucía, donde el equilibrio entre ligereza y capacidad de escalada resulta determinante.
Los tiempos de finalización oscilaron entre las 2 horas y media y las 5 horas, un margen amplio que refleja el carácter abierto y no competitivo de la prueba. Más allá de la clasificación, el objetivo fue ofrecer una experiencia deportiva completa, accesible para perfiles diversos dentro del evento cicloturista de gravel en Córdoba, desde aficionados habituales del MTB hasta ciclistas procedentes del asfalto que buscan nuevos terrenos.
La presencia de figuras como Mónica Calderón o Miguel Muñoz aportó visibilidad a la cita. Su participación, lejos de convertir la jornada en un escaparate competitivo, sirvió para reforzar la dimensión comunitaria del gravel, una disciplina que crece precisamente por su carácter inclusivo y por la libertad que ofrece frente a formatos más reglados.
El recorrido evidenció además el potencial del entorno cordobés para acoger pruebas de este tipo. Las pistas compactas, el desnivel moderado y la diversidad paisajística encajan con la filosofía del recorrido gravel de media distancia, pensado para exigir sin convertirse en una barrera.
La organización complementó la experiencia con servicios y espacios habilitados para facilitar la participación, un detalle relevante en una modalidad que todavía está consolidando su estructura en muchas regiones. La buena acogida apunta a que esta primera edición puede convertirse en una cita fija dentro del calendario andaluz.
El estreno de la Andalucía Gravel Ride se integró en un fin de semana centrado en la bicicleta, que también incluyó la primera Andalucía Bike Kids. Esta convivencia de formatos refuerza la estrategia de ampliar la oferta en torno a la Andalucía Bike Race y diversificar las propuestas más allá de la competición por etapas.
Si la participación y la respuesta del público mantienen esta línea, la Andalucía Gravel Ride puede convertirse en una pieza estable dentro del calendario cicloturista del sur, reforzando el papel de la ciudad como epicentro de propuestas vinculadas al MTB y otras nuevas variantes ciclistas.