BMC da un paso relevante en la reorganización de su estructura deportiva para la temporada 2026. La firma suiza ha decidido integrar sus programas de Mountain Bike y Gravel bajo una única identidad competitiva, una decisión que responde a una evolución interna y a la tendencia creciente de equipos internacionales que buscan estructuras más transversales en el universo off-road.

Una estructura común para optimizar recursos y reforzar identidad
La nueva configuración del BMC Factory Racing pretende trabajar bajo una filosofía compartida, con una gestión más eficiente de recursos técnicos y humanos. El objetivo es reforzar la coherencia deportiva y proyectar una imagen sólida en todas las disciplinas fuera del asfalto. Esta integración del equipo BMC Factory Racing 2026 no es un simple ajuste administrativo, sino una apuesta estratégica que apunta a medio y largo plazo.
En lo estrictamente deportivo, el bloque de Mountain Bike mantiene nombres consolidados del panorama internacional como Loana Lecomte, Jordan Sarrou, Titouan Carod y Luke Wiedmann. Se trata de ciclistas con experiencia contrastada en la élite del Cross Country, habituados a competir al máximo nivel del calendario UCI (Unión Ciclista Internacional), lo que garantiza continuidad y rendimiento inmediato en los circuitos más exigentes.
La novedad llega en el frente del Gravel, disciplina que sigue creciendo en relevancia y calendario. La incorporación de la española Marta Torà Milà y del suizo Roman Holzer amplía el radio de acción del equipo y refuerza su presencia en pruebas de larga distancia y perfiles mixtos. Ambos corredores aportan versatilidad y perfil competitivo en un terreno donde la especialización todavía convive con la polivalencia.

La integración de MTB y Gravel bajo una misma estructura responde también a la convergencia técnica entre ambas disciplinas. Las exigencias físicas, la gestión de esfuerzos y la lectura de carrera comparten cada vez más puntos en común, algo que favorece esta estructura unificada de MTB y Gravel y permite sinergias en preparación, biomecánica y desarrollo de material.
En lo que respecta al equipamiento, el equipo seguirá compitiendo en MTB con la BMC Fourstroke R 01. Este modelo, construido sobre un cuadro de carbono premium y equipado con el sistema de suspensión APS, ofrece 120 mm de recorrido trasero y está diseñado para un estilo de competición rápido y agresivo. La BMC Fourstroke R 01 para Cross Country encaja con las exigencias actuales de los circuitos modernos, cada vez más técnicos y explosivos.
Para el calendario de Gravel, la referencia será la BMC Kaius, una bicicleta desarrollada con cuadro de carbono Aerocore y soluciones orientadas a la eficiencia aerodinámica. La BMC Kaius de competición en Gravel prioriza ligereza y velocidad sostenida, dos factores determinantes en pruebas que combinan largas distancias con tramos rápidos sobre pistas abiertas.
La decisión de agrupar disciplinas también tiene una lectura de marca. En un mercado donde el Mountain Bike y el Gravel comparten público, canales y presencia mediática, BMC refuerza su posicionamiento con una única identidad visible en ambos frentes. Esta apuesta estratégica por el Gravel de alto nivel no supone restar protagonismo al MTB, sino ampliar el campo de acción de la estructura suiza.
El calendario ya está en marcha y 2026 servirá como banco de pruebas real para evaluar el impacto de esta reorganización. Si la integración funciona en términos de resultados y proyección internacional, el modelo podría consolidarse como referencia en el pelotón off-road. De momento, BMC ha optado por simplificar su estructura y apostar por una visión más global de la competición fuera del asfalto.