Durante buena parte del día, la carrera pareció avanzar por ese terreno incierto en el que todo puede torcerse en unos pocos kilómetros. El barro fue ganando espacio, la lluvia cambió las referencias y la sensación de control desapareció incluso entre las parejas más sólidas. En una jornada así, la Absa Cape Epic volvió a recordar que no basta con mover vatios ni con responder a un ataque puntual: hacía falta leer el terreno, asumir riesgos y llegar entero al último desenlace.

La dupla de Klimatiza Orbea firma su mejor actuación en el momento más duro de la semana
La quinta etapa de la Absa Cape Epic 2026, con salida en Greyton y llegada en Stellenbosch, confirmó desde muy pronto su condición de etapa reina. Los 134 kilómetros y 2.750 metros de desnivel ya anunciaban desgaste, pero fue el cambio de tiempo lo que terminó de convertir la jornada en una criba real. David Valero y Marc Stutzmann encontraron su mejor versión para pelear por la victoria hasta los últimos metros.
El primer movimiento serio llegó apenas media hora después de la salida, cuando Matthew Beers y Tristan Nortje intentaron endurecer la carrera junto a otras parejas fuertes como SpeedCompany y Honeycomb 226ERS. El terreno, sin embargo, no permitía abrir diferencias con facilidad y el grupo principal volvió a compactarse. Valero y Stutzmann permanecieron entonces en un segundo escalón, siempre cerca, sin perder de vista una etapa que todavía no había enseñado su parte más dura.
Con la lluvia ya instalada sobre el recorrido, la carrera cambió por completo. El barro hizo más lentas las subidas, complicó los apoyos y elevó el riesgo en cada descenso. Ahí empezó a crecer la figura de la pareja de David Valero y Marc Stutzmann, que fue avanzando posiciones hasta meterse de lleno en la pelea por la cabeza. A falta de unos 70 kilómetros, una incidencia mecánica de Simone Avondetto añadió tensión a la jornada, aunque el italiano logró regresar sin ceder demasiado.
La selección definitiva llegó más adelante, ya con más de cuatro horas de esfuerzo acumulado. Valero asumió la iniciativa en el momento más delicado del día y redujo la lucha por la etapa a un grupo muy pequeño, con Klimatiza Orbea, Toyota Specialized Imbuko y Wilier-Vittoria como referencias. Fue un movimiento importante no solo por la posición de carrera, sino porque dejó claro que el equipo español había llegado a la etapa reina con capacidad para mandar bajo presión, algo que en una prueba por parejas como esta tiene un valor enorme.
En los últimos 15 kilómetros, la igualdad fue total. Valero siguió tirando en la bajada larga posterior a la ascensión más exigente del recorrido, pero ni Braidot y Avondetto ni Beers y Nortje cedieron. La resolución quedó aplazada hasta un final nervioso, con un adelantamiento agresivo de Wilier-Vittoria a tres kilómetros de meta y una caída en esa misma maniobra que estuvo a punto de afectar a Valero. Aun así, la pareja del Klimatiza Orbea salvó la situación y sostuvo su opción hasta el sprint final.
La victoria terminó en manos de Luca Braidot y Simone Avondetto, con un tiempo de 5:09:51, mientras que Valero y Stutzmann cruzaron la meta a solo 8 segundos. Beers y Nortje completaron el podio del día a 12 segundos. Más atrás llegaron Schwarzbauer y Gaze, ya a 1:09, en un resultado que también agitó la lucha por la general. En una etapa de este calibre, acabar tan cerca del triunfo tiene una lectura competitiva clara: etapa reina de la Cape Epic y respuesta directa de un equipo que vuelve a entrar en escena cuando la carrera empieza a definirse.
El segundo puesto permite además a Valero y Stutzmann recuperar la tercera plaza de la clasificación general. Wilier-Vittoria se mantiene líder con 21:18:51, Toyota Specialized Imbuko sigue segundo a 1:49 y Klimatiza Orbea asciende al podio provisional a 5:59. Canyon cae a la cuarta posición, ya a 6:19. No es una diferencia menor, pero tampoco definitiva, sobre todo en una carrera donde una avería, una caída o un mal día pueden alterar el orden en cuestión de minutos. Ahí aparece otro elemento con peso específico: la clasificación general de la Cape Epic entra en su tramo final con el podio todavía abierto.

En la carrera femenina, la etapa dejó un panorama bastante más contundente. Candice Lill y Alessandra Keller dominaron bajo la lluvia con una actuación muy superior a la del resto de rivales. La pareja de Thömus Maxon Sabi Sabi atacó desde el inicio, abrió hueco con rapidez y ganó la etapa en 4:29:08.7, con Kate Courtney y Greta Seiwald a 9:28.7 y Hayley Pree junto a Haley Smith a 11:32.1. Después de una jornada anterior menos dominante, las líderes recuperaron terreno con una autoridad difícil de discutir.
Ese resultado deja la general femenina casi sentenciada. Lill y Keller mandan con 18:48:02.7 y cuentan ahora con 14:18.9 sobre Courtney y Seiwald. La tercera plaza, en manos de Pree y Smith, queda ya a más de 43 minutos. Cuando se trata de una prueba tan larga y tan expuesta al desgaste como esta, una renta así suele equivaler a tener la carrera muy encarrilada salvo incidente grave. En la categoría masculina, en cambio, la batalla sigue mucho más viva, y el podio de la general en la Cape Epic vuelve a tener a David Valero como protagonista real.