Competición

Las ruedas de 32 pulgadas revolucionan la Absa Cape Epic 2026 y sacuden la general en una tercera etapa decisiva

La Absa Cape Epic entra en una fase decisiva, donde cada detalle cuenta y donde incluso la innovación técnica puede inclinar la balanza, como ya ha demostrado la evolución del material en MTB competitivo.

La Absa Cape Epic 2026 ha vivido en su tercera jornada el primer gran vuelco deportivo y técnico de esta edición. La victoria de Marc Pritzen y Felix Stehli en Greyton no solo rompió la carrera desde lejos, sino que dejó una imagen inédita en la élite del Mountain Bike: una pareja imponiéndose con una de las bicicletas del equipo montando ruedas de 32 pulgadas.

Marc Pritzen y Felix Stehli. Imagen: Absa Cape Epic
Marc Pritzen y Felix Stehli. Imagen: Absa Cape Epic

Una etapa larga, rápida y marcada por el desgaste acumulado

La jornada, con más de 100 kilómetros de recorrido, planteaba un escenario propicio para movimientos estratégicos, pero no necesariamente para ataques lejanos. Sin embargo, el desarrollo fue otro. El ritmo inicial permitió un grupo delantero amplio, con todos los favoritos bien posicionados y sin grandes diferencias en los primeros compases.

El terreno, con pistas rápidas y sectores rodadores, favoreció velocidades elevadas durante buena parte del día. A esa exigencia se sumaron condiciones cambiantes, con lluvia intermitente y tramos embarrados que aumentaron la dificultad técnica y el desgaste físico. En ese contexto, la etapa empezó a seleccionar por acumulación más que por explosividad.

Los primeros incidentes no tardaron en aparecer. Equipos como Buff-BH o Canyon tuvieron que gestionar problemas mecánicos en momentos delicados, obligando a esfuerzos extra para mantenerse en carrera. Mientras tanto, formaciones como Klimatiza Orbea optaron por una estrategia más conservadora, evitando asumir riesgos innecesarios en una jornada larga.

El punto clave llegó en torno al kilómetro 90. En un tramo favorable, varias parejas aprovecharon la inercia para lanzar un movimiento coordinado que rompió definitivamente la carrera. Entre ellas, el dúo del Honeycomb 226ERS, con Pritzen y Stehli, fue el más contundente.

A partir de ese momento, la carrera se fragmentó en varios grupos. En cabeza, la pareja sudafricano-suiza abrió hueco con determinación, consolidando una escapada que nadie logró neutralizar. Su rendimiento no solo fue deportivo: también puso en primer plano el impacto de la MTB de 32 pulgadas en competición, una configuración que hasta ahora apenas había tenido presencia en pruebas de este nivel.

Por detrás, los perseguidores trataron de organizarse, pero las diferencias se mantuvieron estables. El terreno, sin grandes rampas explosivas, dificultó cualquier intento de recorte significativo. Los hasta entonces líderes, Beers y Nortje, se vieron obligados a reaccionar tarde, sin margen suficiente para neutralizar la fuga.

La victoria de etapa fue para Pritzen y Stehli tras más de cuatro horas de esfuerzo, firmando uno de los movimientos más determinantes de esta edición. Su actuación no solo les dio el triunfo parcial, sino que confirmó el potencial de las ruedas de 32 pulgadas en el MTB, sobre todo en escenarios de alta velocidad y terreno rodador.

En la lucha por la general, el gran beneficiado fue el Wilier-Vittoria. Luca Braidot y Simone Avondetto aprovecharon el corte para colocarse líderes, en un cambio de guion significativo tras el dominio inicial del Toyota Specialized Imbuko. La nueva clasificación refleja el impacto directo de esta etapa, con diferencias ya más amplias entre los principales aspirantes.

El desgaste acumulado empieza a marcar diferencias reales. Equipos como Klimatiza Orbea o Canyon siguen en la pelea, pero han cedido tiempo en una jornada donde cada decisión táctica tuvo consecuencias inmediatas. En este escenario, la gestión del esfuerzo y la lectura de carrera pasan a ser factores determinantes.

Más allá del resultado, la etapa deja una lectura clara: la evolución técnica sigue teniendo impacto directo en el rendimiento. La aparición de la nueva medida de ruedas en MTB abre interrogantes sobre su adopción futura, especialmente en carreras por etapas donde la eficiencia rodadora puede marcar diferencias.

Candice Lill y Alessandra Keller. Imagen: Absa Cape Epic
Candice Lill y Alessandra Keller. Imagen: Absa Cape Epic

En categoría femenina, la tercera etapa en línea volvió a confirmar la superioridad de Candice Lill y Alessandra Keller. La pareja del Thömus Maxon Sabi Sabi sumó su cuarta victoria consecutiva tras una jornada más táctica, marcada por el barro y la falta de selección inicial.

A diferencia de días anteriores, la carrera se resolvió en los últimos kilómetros. Lill y Keller esperaron su momento y lanzaron un ataque decisivo en un tramo de singletrack, abriendo una diferencia que ya no se cerraría. Su dominio en esta edición refuerza su posición como referencia en el Mountain Bike por etapas femenino.

La general femenina queda aún más consolidada a su favor, con una ventaja cercana a los cinco minutos sobre sus principales rivales. Aun así, el recorrido sigue ofreciendo oportunidades, especialmente en etapas más cortas y explosivas.

La próxima jornada, con menos kilometraje pero alta intensidad, volverá a poner a prueba la solidez de los líderes. En un terreno donde los ataques pueden surgir desde lejos, el margen de error es mínimo. La Absa Cape Epic entra en una fase decisiva, donde cada detalle cuenta y donde incluso la innovación técnica puede inclinar la balanza, como ya ha demostrado la evolución del material en MTB competitivo.