Competición

Demi Vollering rompe el guion en Flandes y conquista por fin el Monumento que le faltaba

Ganó atacando lejos de meta, en una de las carreras más vigiladas del calendario, y eso sitúa esta actuación entre las más sólidas de su temporada.

Hubo un momento en Oudenaarde en el que la carrera dejó de parecer una edición más del Tour de Flandes y empezó a girar alrededor de una sola ciclista. No fue al principio, ni tampoco en uno de esos tramos de pavé en los que suele quebrarse todo. Fue más tarde, cuando la tensión ya había vaciado el grupo principal y las favoritas empezaban a mirarse con esa mezcla de cálculo y desgaste que tantas veces decide esta clásica. Ahí, en ese terreno donde normalmente se impone la vigilancia, Demi Vollering encontró el hueco exacto para convertir una carrera de control en una victoria de autoridad.

Demi Vollering. Imagen: Ronde van Vlaanderen
Demi Vollering. Imagen: Ronde van Vlaanderen

Un ataque a 19 kilómetros de meta decidió el Tour de Flandes Femenino

La neerlandesa del FDJ United-Suez se ha llevado este domingo la 23ª edición del Tour de Flandes Femenino tras completar en solitario los 164.1 kilómetros con salida y llegada en Oudenaarde. Su movimiento, lanzado a 19 kilómetros de meta, fue el golpe definitivo de una jornada marcada por la dureza acumulada, las caídas y una selección progresiva que terminó dejando al frente a las corredoras más fuertes del día.

Antes de ese desenlace, la carrera había seguido el patrón clásico de Flandes. Una escapada temprana de cuatro corredoras llegó a manejar más de cuatro minutos de ventaja, mientras por detrás el pelotón fue elevando el ritmo al acercarse los sectores decisivos. El trabajo del FDJ United-Suez, Visma-Lease a Bike y UAE-ADQ resultó clave para cerrar la diferencia y preparar una resolución entre favoritas en un recorrido donde el pavé y muros de Flandes suelen castigar cualquier error de colocación o de piernas.

La carrera también quedó marcada por las caídas. Una montonera a falta de 84 kilómetros provocó cortes importantes y alteró el desarrollo táctico de varios equipos. Entre las corredoras afectadas estuvo Marlen Reusser, del Movistar Team, que terminaría abandonando tras sufrir una segunda caída en el tramo final. En una prueba de este perfil, ese tipo de incidentes no solo dejan fuera a aspirantes directas: también modifican persecuciones, obligan a gastar antes de tiempo y condicionan el orden de fuerzas en la parte decisiva.

Con el desgaste acumulado, el grupo de cabeza terminó reuniendo a varias de las grandes referencias del pelotón. Lotte Kopecky, Pauline Ferrand-Prévot, Elisa Longo Borghini y Puck Pieterse figuraban entre las corredoras que parecían llamadas a jugarse la victoria. Fue entonces cuando Vollering eligió el momento exacto. Su arrancada no encontró respuesta inmediata y, en una clásica donde unos segundos pueden convertirse en una losa, la neerlandesa abrió un margen que fue creciendo kilómetro a kilómetro hasta superar los 40 segundos.

La persecución por detrás intentó organizarse con Ferrand-Prévot y Pieterse como principales impulsoras, pero la diferencia ya había tomado forma. Vollering gestionó la ventaja con la calma de una corredora en estado de gracia y cruzó la meta en 4:16:37 para firmar una victoria en solitario en Oudenaarde que le permite sumar por primera vez esta prueba a su palmarés. Es, además, la 60ª victoria de su carrera profesional, una cifra que refuerza el peso de una corredora acostumbrada a ganar en escenarios grandes y muy distintos entre sí.

La lucha por el podio se resolvió después en un sprint reducido. Pauline Ferrand-Prévot fue segunda a 42 segundos, repitiendo la misma posición lograda en 2025, mientras que Puck Pieterse completó el cajón con el mismo tiempo. Más atrás entró Lotte Kopecky, cuarta a 1:04, un resultado que sabe a poco para la gran favorita y defensora del título, sobre todo en una carrera que durante muchos kilómetros parecía ajustarse bien a sus características.

También merece atención el reparto de posiciones en el top 10, con presencia destacada de UAE-ADQ gracias a Karlijn Swinkels, Silvia Persico y Elisa Longo Borghini, y con Zoe Bäckstedt volviendo a dejar señales de crecimiento en una clásica del máximo nivel. En un recorrido como este, acabar delante no depende solo de la punta de velocidad o de un ataque oportuno: exige resistencia, colocación y la capacidad de seguir viva cuando la carrera entra en esa fase de eliminación constante que define a los Monumentos.

Con este triunfo, Vollering sucede a Kopecky en el palmarés y añade su nombre a una lista en la que ya figuran Elisa Longo Borghini, Annemiek van Vleuten o Anna van der Breggen. Lo importante, más allá del dato, es la forma. La campeona en Flandes que se vio este domingo no ganó esperando un error ajeno ni resolviendo al sprint. Ganó atacando lejos de meta, en una de las carreras más vigiladas del calendario, y eso sitúa esta actuación entre las más sólidas de su temporada.

La neerlandesa se lleva así una victoria de enorme valor deportivo y simbólico. Flandes era una de esas carreras que pesan incluso en trayectorias muy completas, y ahora deja de ser una ausencia para convertirse en otro punto fuerte de su historial. En un pelotón femenino cada vez más profundo, conquistar un Monumento del ciclismo femenino de esta manera sigue siendo una señal inequívoca: cuando la carrera se puso más dura, la mejor fue Vollering.