Durante buena parte de la tarde, la sensación no fue la de estar viendo una clásica más del calendario, sino uno de esos días en los que el ciclismo cambia de escala. La carrera se fue tensando entre lluvia, adoquines y aceleraciones cada vez más selectivas, hasta convertir los últimos kilómetros en un pulso entre nombres que ya forman parte de la era grande del deporte. Y, una vez más, el desenlace cayó del lado del corredor que lleva meses empujando los límites del pelotón.

El esloveno remata en solitario una edición marcada por el desgaste y los ataques entre favoritos
Tadej Pogacar ha ganado este domingo la 110ª edición del Tour de Flandes tras imponerse en solitario en Oudenaarde recorriendo 278.2 kilómetros entre Amberes y meta. El campeón del mundo volvió a resolver la clásica belga con un ataque definitivo en el último paso por el Oude Kwaremont y firmó así su tercera victoria en la prueba después de las logradas en 2023 y 2025. Por detrás, Mathieu van der Poel terminó segundo a 34 segundos y Remco Evenepoel cerró el podio a 1:11 en su estreno en la carrera.
La jornada arrancó con una fuga numerosa en la que entraron Silvan Dillier, Connor Swift, Luke Lamperti, Frederik Frison, Luca Van Boven, Edoardo Zamperini, Victor Vercouillie, Eric Fagúndez y Jambaljamts Sainbayar, entre otros. El grupo llegó a manejar una renta máxima de 5:45 mientras el UAE Emirates-XRG asumía buena parte del control. Fue una escapada útil para dar forma a la carrera, pero sin margen real cuando empezó la aproximación a los muros decisivos de la clásica de adoquines más prestigiosa del calendario.
Uno de los momentos extraños del día llegó a 213 kilómetros de meta, cuando un paso a nivel partió el pelotón en dos. La dirección de carrera obligó a esperar a los corredores retenidos, una decisión que evitó que el incidente alterase de forma seria la pelea entre favoritos. Aun así, el episodio añadió tensión a una prueba ya cargada de nervios, con el asfalto húmedo y el desgaste acumulándose mucho antes de la fase decisiva.
La carrera empezó a romperse de verdad a 86 kilómetros de la llegada. Ahí apareció un primer bloque de aspirantes con Pogacar, Van der Poel, Evenepoel, Wout van Aert, Mads Pedersen, Christophe Laporte, Matej Mohoric, Jasper Stuyven o Matteo Trentin. La selección fue el reflejo de lo que hoy exige el Tour de Flandes 2026: resistencia para soportar casi siete horas de esfuerzo y explosividad suficiente para responder en encadenados donde una vacilación mínima se paga de inmediato.
Pogacar lanzó un primer movimiento serio a 57 kilómetros de meta y desde entonces la carrera quedó reducida a un duelo de máxima jerarquía. Van der Poel fue el único corredor capaz de seguirle con continuidad, mientras Evenepoel intentaba mantenerse a distancia asumible unos metros por detrás. Ni el Koppenberg ni el paso por Oude Kruisberg/Hotond bastaron para romper al neerlandés, que resistió cada aceleración del esloveno hasta que llegó el punto exacto en el que la fuerza dejó de ser suficiente.
Ese punto fue el último paso por el Oude Kwaremont, a 18 kilómetros de la llegada. Allí Pogacar cambió de ritmo con la violencia habitual de sus grandes días y abrió el hueco definitivo. Van der Poel ya no pudo cerrar la distancia y Evenepoel quedó definitivamente fijado en la tercera plaza. La maniobra volvió a confirmar el valor del ataque de Pogacar en el Oude Kwaremont, un movimiento que en Flandes no solo marca diferencias físicas, sino también jerarquía táctica en el momento de elegir dónde rematar la carrera.
Con espacio por delante, el líder del UAE Emirates-XRG administró la ventaja sin un solo titubeo hasta la recta final de Oudenaarde. Ganó con autoridad, sin necesidad de mirar atrás, en otra actuación que mezcla lectura de carrera, cambio de ritmo y capacidad para sostener el esfuerzo cuando el resto ya corre al límite. Evenepoel, tercero en su debut, dejó una actuación de mucho nivel en un terreno que exigía referencias, temple y piernas. Van Aert, cuarto, volvió a quedarse fuera de la foto grande en una edición de máxima exigencia.
La victoria mete a Pogacar en el grupo de corredores con tres triunfos en la Ronde van Vlaanderen, junto a Mathieu van der Poel, Achiel Buysse, Fiorenzo Magni, Johan Museeuw, Tom Boonen y Fabian Cancellara. El dato tiene peso por sí mismo, pero gana todavía más dimensión al llegar en una etapa del ciclismo en la que el nivel de los aspirantes es extraordinario. Su triunfo número 111 como profesional y la cadena de Monumentos del ciclismo que sigue acumulando refuerzan una impresión cada vez más extendida: el esloveno ya no solo gana carreras grandes, también está reordenando la escala histórica con la que se mide este deporte.
La clasificación final dejó a Pogacar primero con un tiempo de 6:20:07, seguido por Van der Poel a 34 segundos y Evenepoel a 1:11. Van Aert terminó cuarto a 2:04, Pedersen fue quinto a 2:48, Stuyven acabó sexto a 4:28, Florian Vermeersch fue séptimo con el mismo tiempo, Mohoric entró octavo a 4:30, Laporte concluyó noveno a 5:22 y Gianni Vermeersch cerró el top 10 también a 5:22. En términos deportivos, el resultado deja otra señal de fondo: el tercer Tour de Flandes de Tadej Pogacar ya forma parte de esos hitos que cambian la lectura de una generación.