La quinta edición de La Leyenda de Tartessos arranca hoy en Huelva bajo un escenario poco habitual. La intensa climatología de los últimos días ha alterado recorridos, endurecido el terreno y añadido un componente de incertidumbre que convierte la prueba en una de las más abiertas desde su nacimiento. Con cerca de 430 inscritos procedentes de casi una veintena de países, la carrera vuelve a situar a la provincia onubense en el centro del calendario internacional del MTB por etapas.

La lluvia obliga a ajustar recorridos y refuerza el factor estratégico
El impacto de las precipitaciones ha sido determinante en la planificación final de la prueba. El equipo técnico ha trabajado contrarreloj para revisar caminos y garantizar la seguridad en carrera, una labor que ha desembocado en la modificación del trazado inicial. La primera jornada se disputará finalmente como una contrarreloj individual de 27 kilómetros, frente a los 35 previstos, con un desnivel cercano a los 1.000 metros.
Este cambio no reduce la exigencia. Subidas como Sierra Abuela mantienen intacto su protagonismo y marcarán diferencias desde los primeros compases, especialmente en un terreno que se prevé pesado y técnico. En esta edición, la gestión del esfuerzo y la lectura de carrera cobrarán más importancia que nunca, alejando la prueba de planteamientos puramente explosivos.
Desde la organización se insiste en que la prioridad ha sido preservar la seguridad sin desvirtuar el espíritu competitivo de la carrera. El director técnico, Javier Macías, explicó durante la charla técnica que las decisiones adoptadas buscan un equilibrio entre espectáculo y control del riesgo, un punto especialmente sensible cuando la meteorología entra en juego en pruebas de Mountain Bike de larga duración.
Antes del inicio deportivo, la prueba vivió su acto institucional de bienvenida en el hotel Hilton Islantilla, sede oficial del evento. Representantes institucionales y del sector turístico destacaron el impacto de la carrera tanto a nivel deportivo como económico, subrayando el papel de la prueba como escaparate del territorio y del ciclismo de alto nivel.
La jornada previa también dejó espacio para un contenido alejado del cronómetro. Josef Ajram y el campeón mundial de Ultraman Chamba protagonizaron una charla centrada en los retos de la marca personal 2.0, un encuentro que aportó una mirada transversal sobre el deporte profesional, la comunicación y la proyección del deportista más allá de la competición.
En lo estrictamente deportivo, el recorrido de esta edición mantiene su estructura clásica de cuatro días, con escenarios variados y perfiles diferenciados. Tras la contrarreloj inaugural entre Villanueva de los Castillejos y El Almendro, la carrera se trasladará el viernes a Aljaraque, antes de afrontar la tercera etapa en San Bartolomé de la Torre.
La clausura llegará en Lepe, un final que suele favorecer las diferencias acumuladas y que, con el terreno marcado por la lluvia, podría resultar decisivo. La combinación de desgaste físico, condiciones cambiantes y trazados técnicos refuerza el carácter imprevisible de esta edición de La Leyenda de Tartessos, llamada a resolverse por detalles más que por jerarquías previas.
Todo apunta a una carrera en la que la regularidad, la capacidad de adaptación y la fiabilidad mecánica tendrán tanto peso como la fuerza bruta. En un contexto así, cada error se paga y cada acierto puede marcar el desenlace de una prueba que promete mantener la tensión hasta el último kilómetro.