La tercera etapa de La Leyenda de Tartessos 2026 confirmó el dominio de las parejas que ya lideraban la general y ofreció una de las jornadas más completas de la edición, tanto por dureza como por variedad de terreno. El recorrido, con salida y llegada en San Bartolomé de la Torre, dejó atrás la arena de días anteriores para adentrarse en una sucesión constante de senderos, zonas técnicas y tramos rompepiernas.

Terreno más duro y ritmo alto desde el inicio
Con 70 km por delante y un perfil mucho más quebrado, el pelotón afrontó una etapa marcada por el calor, la roca y el encadenado de singletracks. La jornada permitió ver a los equipos rodar con mayor agresividad desde los primeros kilómetros, conscientes de que el margen para recuperar tiempo comenzaba a reducirse de forma notable.
En la carrera masculina, el grupo de cabeza se mantuvo compacto durante los primeros compases, con las cuatro primeras parejas de la general vigilándose de cerca. El paso por las minas de Tharsis, uno de los enclaves más singulares del recorrido, sirvió como primer punto de selección real, tanto por el terreno como por el ritmo impuesto.
Fue en la subida conocida como DJ La Muerte y el posterior descenso por DJ Calambres donde se rompió definitivamente la carrera. Miguel Muñoz y David González, junto a Jose Dias y Sebas Gesche, lograron abrir un pequeño hueco respecto a sus perseguidores más inmediatos, mientras Ismael Esteban y Raúl Castrillo rodaban a pocos segundos.
El grupo delantero volvió a reagruparse en los tramos intermedios, con constantes cambios de ritmo y ataques cortos que impidieron cualquier colaboración estable. El paso por el entorno del cementerio inglés de Tharsis mantuvo la tensión antes de que llegara el desenlace final.
La victoria se decidió al sprint tras un último ataque neutralizado en los metros finales. En ese terreno explosivo, Muñoz volvió a marcar diferencias y, junto a González, permitió al equipo Scott Monte Nevado sumar su segunda victoria parcial. El resultado refuerza su posición al frente de la clasificación masculina y les deja un paso más cerca del triunfo final.

En la prueba femenina, la etapa comenzó con las tres primeras parejas rodando juntas, pero una avería mecánica dejó fuera de la lucha a Carmen Martín Baena y María Isabel Felipe. A partir de ese momento, Natalia Fischer y María Reyes Murillo impusieron un ritmo constante y exigente que solo pudieron seguir durante unos kilómetros Martina Krahulcova y Janka Keseg.
El punto de inflexión llegó antes del paso por Alosno, donde Fischer y Murillo se marcharon en solitario. Desde ahí hasta meta mantuvieron una ventaja estable, gestionando el esfuerzo sin errores para adjudicarse su tercera victoria consecutiva. El resultado deja prácticamente sentenciada la clasificación femenina, salvo contratiempo en la última jornada.
Más allá de los tiempos, la etapa confirmó la importancia del Mountain Bike por etapas en terrenos variados, donde la técnica y la lectura de carrera pesan tanto como la fuerza. También volvió a quedar claro que la regularidad sigue siendo el factor decisivo en pruebas de este formato.
La carrera se cerrará con una última etapa en Lepe, rápida y explosiva, en la que los líderes deberán defender su posición frente a parejas dispuestas a arriesgarlo todo. En una prueba como esta, la competición por equipos no admite errores hasta cruzar la última línea de meta.