La Absa Cape Epic 2026 ha vivido en Montagu una de esas etapas que empiezan a marcar diferencias reales en la clasificación general. La segunda jornada en línea, larga y exigente, dejó claro que el desgaste acumulado ya pesa y que cada error se paga caro. En ese escenario, Luca Schwarzbauer y Sam Gaze firmaron una victoria de alto nivel tras un final perfectamente ejecutado, mientras David Valero y Marc Stutzmann mantuvieron su posición entre los mejores.

Una etapa de ritmo extremo que rompe la carrera desde el inicio
El recorrido volvió a poner a prueba a los favoritos con un perfil rápido, sin apenas tregua y con continuos cambios de ritmo. La combinación de pistas anchas y subidas encadenadas favoreció una velocidad media muy alta, lo que terminó seleccionando la carrera por puro desgaste. Desde los primeros kilómetros, el grupo principal quedó reducido a las parejas más fuertes de esta competición por etapas de MTB, sin margen para especular.
En cabeza se mantuvieron los principales aspirantes a la general, con Beers y Nortje defendiendo el liderato frente a la presión constante de Braidot y Avondetto, mientras Valero y Stutzmann rodaban siempre bien posicionados. La sensación era clara: cualquier despiste podía costar minutos en una etapa donde el ritmo no daba respiro.
Los pinchazos volvieron a jugar un papel determinante. Equipos como Buff-BH o Torpado Kenda FSA se vieron afectados en momentos clave, confirmando que esta edición está marcada por la fragilidad mecánica en terrenos rápidos. En una carrera de resistencia en MTB como la Cape Epic, estos incidentes no son anecdóticos, sino decisivos para la general.
A diferencia del día anterior, Valero optó por una estrategia más conservadora durante gran parte de la etapa, evitando asumir demasiado desgaste en cabeza. Sin embargo, a falta de 12 kilómetros lanzó un ataque contundente que tensó el grupo y dejó claro que la pareja española sigue siendo una de las referencias en la clasificación general de la Absa Cape Epic 2026.
El movimiento no fue suficiente para romper definitivamente la carrera, pero sí sirvió para reducir el grupo a los aspirantes reales a la victoria. A partir de ahí, todo quedó pendiente del desenlace táctico en los últimos kilómetros.
Ese momento llegó en un estrechamiento del recorrido a tres kilómetros de meta. Schwarzbauer y Gaze supieron colocarse en cabeza en el punto exacto, evitando cualquier intento de adelantamiento. La maniobra fue limpia y efectiva. Desde ahí, controlaron la situación hasta cruzar la meta en primera posición, demostrando que en este tipo de finales la colocación es tan importante como las piernas.
Por detrás, Braidot y Avondetto volvieron a firmar una actuación sólida, mientras Beers y Nortje salvaron el liderato por apenas unos segundos. Valero y Stutzmann cerraron la etapa dentro del top 6, un resultado que refuerza su regularidad en una prueba por etapas de Mountain Bike donde la constancia es clave.
Tras esta jornada, la general queda completamente abierta. Beers y Nortje mantienen el maillot de líderes, pero con una ventaja mínima sobre sus perseguidores directos. Valero y Stutzmann siguen terceros, a menos de medio minuto, en una posición que les permite aspirar a todo en los próximos días.
La victoria de Canyon también tiene lectura estratégica. Schwarzbauer y Gaze, penalizados anteriormente por problemas mecánicos, se meten de nuevo en la pelea, aunque todavía con margen considerable respecto al liderato. Su rendimiento en esta etapa confirma que tienen nivel para seguir influyendo en la carrera.

En la categoría élite femenina, la dinámica fue distinta pero igual de intensa. Candice Lill y Alessandra Keller volvieron a imponer su dominio tras responder al planteamiento ofensivo de Kate Courtney. La estadounidense endureció la carrera desde el inicio, pero el ataque final de Keller resultó definitivo para firmar el tercer triunfo consecutivo.
La general femenina empieza a abrirse con claridad. Lill y Keller ya manejan una ventaja superior a los tres minutos, mientras la lucha por el podio se presenta más abierta entre varias parejas.
Con la etapa 3 en el horizonte, la Cape Epic entra en un terreno donde la gestión del esfuerzo y la estrategia pueden marcar diferencias. Los perfiles más rodadores abren la puerta a nuevas dinámicas de carrera, pero el desgaste acumulado empieza a ser un factor determinante.
Lo visto hasta ahora deja un escenario claro: la Absa Cape Epic 2026 está lejos de decidirse, pero cada jornada empieza a perfilar una jerarquía donde solo los más corredores más completos resisten.