Competición

Tadej Pogacar hace historia con su cuarta victoria en la Strade Bianche tras un ataque de 79 kilómetros

Con este triunfo alcanza su cuarta victoria en la Strade Bianche (2022, 2024, 2025 y 2026), un registro que lo sitúa en solitario como el corredor más laureado en la historia de la prueba.

Tadej Pogacar volvió a dominar el polvo blanco de la Toscana y firmó otra página histórica en el ciclismo moderno. El esloveno se impuso con autoridad en la edición de 2026 de la clásica italiana tras lanzar un ataque lejano que terminó convirtiéndose en una cabalgada en solitario hasta Siena. Con este triunfo alcanza su cuarta victoria en la Strade Bianche (2022, 2024, 2025 y 2026), un registro que lo sitúa en solitario como el corredor más laureado en la historia de la prueba.

Tadej Pogacar. Imagen: Strade Bianche
Tadej Pogacar. Imagen: Strade Bianche

Pogacar rompe la carrera a 79 kilómetros y nadie logra seguir su ritmo

La ofensiva llegó en el mismo escenario que ya forma parte del imaginario reciente de la carrera. En las rampas del sector de Monte Sante Marie, uno de los tramos más exigentes del recorrido, el líder del UAE Team Emirates aceleró con decisión. Aquella arrancada abrió un hueco inmediato y dio forma a un ataque en solitario de Tadej Pogacar que se prolongó durante 79,2 kilómetros hasta la Piazza del Campo de Siena.

El movimiento pilló a muchos favoritos descolocados. Entre ellos Tom Pidcock, afectado por un problema mecánico justo antes del momento decisivo, y también Mathieu van der Poel, Wout van Aert o Matteo Jorgenson, obligados a reorganizar la persecución sin encontrar una respuesta real al ritmo del esloveno. Pogacar, vestido con el maillot arcoíris, rodó con margen superior al minuto durante buena parte de la segunda mitad de la carrera.

El único corredor que llegó a acercarse fue el joven francés Paul Seixas. El ciclista del Decathlon AG2R, de apenas 19 años, protagonizó una actuación sorprendente en su estreno en la prueba italiana. Durante unos instantes logró reducir diferencias con el campeón del mundo, un momento breve pero significativo que confirmó su talento en el exigente terreno del sterrato de la Toscana.

La reacción del francés no alteró el desenlace. Pogacar mantuvo la ventaja con un pedaleo constante y controlado, gestionando el esfuerzo hasta la subida final hacia Siena. Allí levantó el puño antes de cruzar la meta, celebrando un triunfo que refuerza su dominio en las grandes clásicas del calendario.

Tras la carrera, el propio esloveno explicó su planteamiento con naturalidad: Vi que Seixas venía fuerte por detrás, pero mi idea era mantener el ritmo hasta arriba y ver si conseguía cerrar el hueco o acababa cediendo. Finalmente el joven francés resistió lo suficiente para asegurar la segunda posición tras imponerse en el sprint del grupo perseguidor.

La actuación de Seixas, por detrás del esloveno, se convirtió en una de las notas destacadas de la jornada. El corredor galo demostró madurez en un terreno que suele castigar a los debutantes y dejó claro que puede ser uno de los nombres a seguir en las clásicas de los próximos años.

Mientras tanto, Pogacar continúa ampliando un palmarés que ya supera el centenar de victorias profesionales. Su exhibición en la clásica italiana vuelve a reforzar la idea de que el esloveno está marcando una época. No solo por los resultados, sino por la manera en que decide las carreras, con ataques lejanos que rompen el guion habitual del ciclismo moderno y consolidan su récord histórico en la Strade Bianche.

El espectáculo concluyó en el escenario habitual de la carrera, la Piazza del Campo, donde Pogacar celebró con gestos de reverencia hacia el público. Una imagen que resume el vínculo que el campeón mantiene con una prueba que parece haberse convertido en su territorio natural dentro del calendario WorldTour y que muchos ya identifican con el dominio de Pogacar en la Strade Bianche.