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Los neumáticos gravel de 60 mm ya están aquí y vuelven a difuminar la frontera con el XC

Traducido al lenguaje habitual del Mountain Bike, hablamos de unas 2.3 pulgadas de ancho, una cifra prácticamente idéntica a la utilizada por muchas bicicletas de Cross Country en competición.

Durante años, el crecimiento del gravel parecía tener un límite relativamente claro. Cuadros más ligeros, geometrías cada vez más agresivas y neumáticos algo más anchos para ganar comodidad sin perder velocidad. Pero ese equilibrio empieza a cambiar. Lo que hasta hace poco parecía una exageración reservada al Mountain Bike ha terminado llegando también a las bicicletas de manillar curvo, y ahora son los propios fabricantes los que empiezan a plantear recorridos, distancias y terrenos que hace apenas unos años se asociaban directamente al XC.

Schwalbe G-One RX Pro. Imagen: Schwalbe
Schwalbe G-One RX Pro. Imagen: Schwalbe

Schwalbe lleva el gravel hasta los 60 mm de ancho

La responsable del último paso en esa evolución ha sido Schwalbe, que ha presentado dos nuevos neumáticos gravel en medida 700x60C. Traducido al lenguaje habitual del Mountain Bike, hablamos de unas 2.3 pulgadas de ancho, una cifra prácticamente idéntica a la utilizada por muchas bicicletas de Cross Country en competición.

Uno de los modelos más llamativos es el Schwalbe G-One RX Pro 60 mm, desarrollado específicamente para pruebas de ultra distancia y aventuras de varios días. La marca alemana explica que el objetivo no pasa únicamente por mejorar la tracción, sino también por aumentar la resistencia frente a pinchazos, el confort y la fiabilidad en recorridos de miles de kilómetros, un enfoque cada vez más presente en el universo del bikepacking extremo.

La segunda novedad es el G-One RS Pro de 60 mm, un neumático pensado para bicicletas gravel de gran capacidad y también compatible con bicicletas XC. Schwalbe menciona pruebas especialmente duras como The Rift, en Islandia, donde el terreno volcánico, las largas jornadas y la necesidad de mantener velocidad constante convierten el balón extra en una ventaja clara para muchos ciclistas.

Schwalbe G-One RS Pro. Imagen: Schwalbe
Schwalbe G-One RS Pro. Imagen: Schwalbe

Aunque el ancho acerca estas cubiertas al universo MTB, Schwalbe insiste en que siguen siendo neumáticos gravel. El diseño mantiene una banda central menos agresiva y un perfil más redondeado que el de una cubierta de Cross Country tradicional. La intención es conservar velocidad de rodadura sobre pistas rápidas, añadiendo tacos laterales capaces de aportar seguridad cuando el terreno se complica.

Ahí aparece precisamente uno de los grandes debates actuales. El auge de las cubiertas gravel de 60 mm coincide con el creciente interés por bicicletas híbridas entre gravel y XC, modelos que empiezan a abandonar el concepto clásico de bicicleta rápida sobre pista para acercarse cada vez más al Mountain Bike ligero con manillar de carretera.

El problema es que la mayoría de bicicletas gravel del mercado todavía no admiten semejante volumen de neumático. Muchos cuadros actuales se quedan en 45 o 50 mm de paso máximo, y solo algunas plataformas muy concretas permiten montar estas nuevas cubiertas. Entre ellas aparecen modelos como la Ridley Ignite GTX, con espacio para 58 mm, la 3T Extrema Italia, con 57 mm, o la reciente Factor Sarana presentada durante The Traka, también limitada a 57 mm.

Eso deja una situación curiosa dentro del mercado actual. Muchos ciclistas interesados en probar los nuevos neumáticos Gravel ultra anchos podrían verse obligados a recurrir directamente a cuadros de XC para poder utilizarlos. Una circunstancia que vuelve a alimentar una pregunta cada vez más habitual dentro del sector: si las medidas, la comodidad y la capacidad off-road empiezan a coincidir, ¿dónde termina realmente el gravel y dónde empieza el Mountain Bike?

Mientras los fabricantes responden a esa cuestión, lo que parece claro es que el gravel continúa alejándose de sus planteamientos originales. Las bicicletas rápidas para pistas compactas dejan paso poco a poco a máquinas capaces de afrontar terrenos mucho más agresivos, y el crecimiento de las bicicletas tipo monster gravel apunta precisamente en esa dirección.