Schwalbe amplía su apuesta por una tecnología que hasta hace poco parecía reservada a nichos muy concretos del Mountain Bike. Lo hace sin ruido, pero con una estrategia clara: extender un concepto técnico que cambia sensaciones sobre la bici y, sobre todo, la forma en la que el neumático interactúa con el terreno en condiciones exigentes.

Más modelos, más versiones y una tecnología que gana terreno
La marca alemana ha decidido reforzar su catálogo con nuevas variantes de neumáticos basados en tecnología radial en MTB, una construcción que ya había debutado en su laboratorio interno y que ahora llega a modelos clave de su gama Gravity y e-MTB. La novedad más visible es la incorporación del nuevo Romy, pero el movimiento va mucho más allá.
El punto de partida está en el propio diseño del neumático. Mientras que en una carcasa convencional los hilos se disponen en diagonal (aproximadamente a 45 grados), en la estructura radial el ángulo se abre de forma notable. Esa modificación, aparentemente técnica, tiene implicaciones directas en el comportamiento sobre el terreno.

Schwalbe cifra en torno a un 30% el aumento de la superficie de contacto a igual presión, un dato que en la práctica se traduce en mayor agarre en neumáticos de MTB, mejor capacidad de absorción y una conducción más estable en situaciones límite. En disciplinas como el Descenso o el Enduro, donde el neumático es el primer punto de contacto real con el terreno, este tipo de evolución no pasa desapercibida.
Uno de los modelos que más cambios recibe es el Tacky Chan. La nueva versión en 2.5 pulgadas se ofrece exclusivamente con construcción radial y presenta un rediseño del taqueado, con una disposición 2-2 que busca mejorar el control en apoyos y la transición en curva. El área central más cerrada también apunta a una frenada más consistente en terrenos sueltos.

Este modelo, además, pasa a ocupar el espacio dejado por el Big Betty dentro del catálogo, algo que confirma la intención de la marca de reorganizar su gama en torno a soluciones más actuales. Se mantiene la posibilidad de elegir entre versiones Trail, Gravity y Race, así como entre construcción clásica o radial según el uso previsto.
En el caso del Eddy Current, el enfoque es distinto. Pensado específicamente para bicicletas eléctricas, el neumático se simplifica: desaparecen las versiones diferenciadas para rueda delantera y trasera y queda únicamente la opción trasera, ahora con carcasa GRAVITY PRO para e-MTB. Este ajuste responde a una lógica clara, teniendo en cuenta las exigencias de par y tracción propias de las e-MTB modernas.

También hay cambios en el Magic Mary, uno de los nombres más reconocibles dentro del catálogo de Schwalbe. La llegada de nuevas versiones radiales en 27.5” y 29”, junto con el compuesto Ultra Soft, amplía su rango de uso sin alterar su carácter. Se introduce además una pared lateral más limpia en las versiones radiales, manteniendo intacto el nivel de protección.
El Albert, que fue el primer neumático radial de la marca, recibe nuevas combinaciones de medidas, carcasas y compuestos, lo que confirma que la tecnología no es una prueba puntual, sino una línea de desarrollo consolidada dentro del catálogo.

Más allá de los modelos concretos, lo relevante es la dirección que toma el mercado. La evolución de neumáticos para Enduro y Descenso está cada vez más vinculada a la gestión del contacto con el terreno, la absorción de vibraciones y la estabilidad en condiciones cambiantes. En ese escenario, la construcción radial abre una vía distinta frente a las soluciones tradicionales.
Queda por ver hasta qué punto esta tecnología se generaliza en el corto plazo o se mantiene como una opción más especializada. Pero lo que ya parece claro es que Schwalbe no la considera una simple alternativa, sino un paso más en la forma de entender el rendimiento en el Mountain Bike actual.