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Schwalbe explora el salto a las 32 pulgadas en gravel y aviva el debate sobre el futuro del diámetro de rueda

Hasta ahora, la conversación sobre las 32 pulgadas se había centrado casi exclusivamente en el MTB, pero la aparición de una gravel funcional con este diámetro marca un punto de inflexión evidente.

Las ruedas de 32 pulgadas llevan meses ganando presencia en el ecosistema del Mountain Bike y empiezan a asomarse a otros territorios. El último movimiento llega desde Schwalbe, que ha confirmado su interés real por trasladar este diámetro al gravel, una modalidad donde muchos técnicos consideran que puede encajar incluso mejor que en el MTB.

Schwalbe LAB Project 32. Imagen: Schwalbe
Schwalbe LAB Project 32. Imagen: Schwalbe

Una apuesta nacida del laboratorio y validada sobre el terreno

La confirmación pública se produjo durante la feria Velofollies, uno de los escaparates europeos más relevantes del sector. Allí, Jakob Massen, responsable de producto de la marca alemana, explicó que el desarrollo de las 32 pulgadas no responde a una moda puntual, sino a un trabajo prolongado dentro del laboratorio interno de Schwalbe, un espacio concebido para experimentar sin presión comercial inmediata.

Según la propia compañía, las pruebas realizadas tanto en banco como en condiciones reales apuntan a mejoras claras en parámetros clave. Entre ellas destacan un mayor agarre, más estabilidad en curva, un incremento del confort sobre superficies irregulares y una menor resistencia a la rodadura, especialmente fuera del asfalto. Schwalbe sostiene que estos resultados están respaldados por datos medidos de forma objetiva y repetible.

El MTB ha servido como primer banco de pruebas, pero la hoja de ruta de la marca va más allá. El objetivo es introducir neumáticos de 32 pulgadas en casi todas las categorías ciclistas, siempre que el contexto técnico y normativo lo permita. En este punto entra en juego la UCI, que ya ha dado luz verde a este diámetro en MTB, pero todavía no ha aprobado su uso en otras disciplinas como la carretera.

En gravel, sin embargo, el marco es más flexible y permite una mayor libertad técnica. Precisamente por eso Schwalbe considera que este segmento puede ser uno de los grandes beneficiados del aumento de diámetro, al combinar largas distancias, superficies cambiantes y una demanda creciente de eficiencia, control y confort.

Una prueba tangible de esta estrategia fue la bicicleta expuesta en el stand de la marca: un modelo artesanal de titanio firmado por Unpaved Cycles, montado con ruedas de 32 pulgadas y un neumático prototipo Schwalbe G-One RX Pro desarrollado específicamente para este tamaño. No se trata de un producto comercial definitivo, sino de un ejercicio técnico orientado a explorar límites y recopilar información real de uso.

Este montaje refuerza la idea de que la industria empieza a tomarse en serio el salto dimensional en gravel. Hasta ahora, la conversación sobre las 32 pulgadas se había centrado casi exclusivamente en el MTB, pero la aparición de una gravel funcional con este diámetro marca un punto de inflexión evidente.

A corto plazo, es previsible que estas soluciones sigan apareciendo en forma de prototipos o series muy limitadas. A medio plazo, todo dependerá de la aceptación por parte de los ciclistas y de la capacidad de los fabricantes para adaptar cuadros, horquillas y geometrías sin comprometer peso, rigidez ni manejabilidad.

Lo que parece claro es que las ruedas de 32 pulgadas han dejado de ser una curiosidad de laboratorio. Su llegada al universo gravel, con Schwalbe empujando el desarrollo de nuevos neumáticos gravel, anticipa un escenario donde el diámetro de rueda volverá a ser uno de los grandes temas técnicos del sector.