La industria ciclista lleva años observando cómo las cadenas de suministro evolucionan a gran velocidad. Tras las tensiones logísticas vividas en los últimos años y el creciente interés por acercar la producción a los mercados de destino, los grandes fabricantes han comenzado a mover ficha. Ahora, uno de los principales actores del sector ha dado un paso que refuerza esa tendencia y que podría tener consecuencias importantes para fabricantes, distribuidores y usuarios europeos durante la próxima década.

Coimbra se convertirá en uno de los grandes centros productivos de SRAM en Europa
SRAM ha anunciado la construcción de una nueva fábrica en Coimbra (Portugal), una instalación de aproximadamente 25.000 m² que ampliará de forma significativa la capacidad industrial de la compañía en territorio europeo. El proyecto contempla la fabricación, ensamblaje, verificación y control de calidad de componentes pertenecientes a un catálogo que supera las 7.500 referencias.
La decisión forma parte de una estrategia orientada a acercar la producción al mercado europeo, reduciendo la dependencia de los largos flujos logísticos procedentes de Asia. Para la compañía, este movimiento permitirá mejorar los tiempos de respuesta, simplificar la relación con fabricantes de bicicletas y reducir parte de las emisiones asociadas al transporte internacional.
Uno de los elementos más destacados del anuncio es la creación de más de 500 nuevos puestos de trabajo. Estas incorporaciones se sumarán a los más de 300 empleados que SRAM ya mantiene en la región portuguesa, reforzando el papel de Coimbra dentro de la estructura global de la empresa.
La nueva instalación no estará limitada únicamente al montaje de componentes. SRAM ha confirmado que también albergará funciones relacionadas con producción, calidad, operaciones y desarrollo técnico, convirtiéndose en un centro con una capacidad industrial mucho más amplia que la de una planta de ensamblaje convencional.
Portugal gana peso dentro de la industria europea de la bicicleta
La elección de Coimbra responde a varios factores estratégicos. SRAM ya cuenta con una presencia consolidada en la zona gracias a sus instalaciones dedicadas a la fabricación de cadenas, así como al ensamblaje de productos de las marcas TIME Sport y Zipp.
La nueva planta complementará estas actividades sin sustituirlas. La producción de cadenas, pedales y ruedas continuará desarrollándose en los centros actuales, mientras que la nueva fábrica asumirá nuevas tareas y ampliará la capacidad de suministro para el mercado europeo.
La región forma parte de la conocida industria ciclista portuguesa, un ecosistema productivo que agrupa alrededor de 60 empresas especializadas en bicicletas y componentes. Durante los últimos años, Portugal ha reforzado su posición como uno de los principales polos manufactureros del sector en Europa gracias a su experiencia industrial y su proximidad a los principales mercados del continente.
Para los fabricantes de bicicletas, disponer de una mayor capacidad productiva en Europa puede traducirse en ventajas relacionadas con la planificación de lanzamientos, la disponibilidad de componentes y una mejor coordinación técnica con los proveedores.
Menos dependencia de Asia y mayor capacidad de suministro
Entre los objetivos declarados por SRAM destaca la reducción de los envíos entre Taiwán y Europa. Aunque Asia seguirá desempeñando un papel fundamental dentro de la cadena de suministro global, la compañía busca equilibrar parte de su producción mediante una mayor presencia industrial europea.
Esta estrategia puede resultar especialmente relevante para marcas que equipan sus bicicletas con transmisiones SRAM, suspensiones RockShox, ruedas Zipp o componentes TIME. Una producción más cercana al cliente final facilita una respuesta más rápida ante cambios de demanda y reduce parte de los riesgos asociados a interrupciones logísticas internacionales.
La futura instalación también reforzará el suministro tanto para fabricantes de bicicletas como para el mercado de reposición. El crecimiento del mercado aftermarket de componentes se ha convertido en uno de los segmentos más importantes del sector, especialmente entre los ciclistas que actualizan o personalizan sus bicicletas con frecuencia.
A nivel medioambiental, la reducción de los desplazamientos intercontinentales de mercancías forma parte de los argumentos que respaldan el proyecto. El traslado de parte de la producción a Europa permitirá disminuir parte de la huella logística asociada al transporte marítimo y aéreo de componentes.
Un proyecto a largo plazo con horizonte en 2032
La puesta en marcha de la nueva fábrica no será inmediata. SRAM ha previsto que las operaciones comiencen de forma progresiva a partir de 2028, mientras que el incremento completo de capacidad se desarrollará gradualmente hasta 2032.
Ese calendario refleja la complejidad de una instalación capaz de gestionar miles de referencias diferentes y de integrarse dentro de una red global de proveedores, fabricantes y distribuidores. La compañía busca que el crecimiento se produzca de forma escalonada para garantizar la eficiencia de los procesos productivos y logísticos.
La inversión también pone de manifiesto la importancia creciente de la fabricación de componentes de bicicleta en Europa. Lo que durante décadas estuvo concentrado principalmente en Asia empieza a repartirse entre distintas regiones para ganar flexibilidad y estabilidad.
Aunque los usuarios finales difícilmente percibirán cambios inmediatos, el desarrollo de esta nueva planta podría contribuir en los próximos años a mejorar la disponibilidad de producto, reducir algunos plazos de suministro y reforzar la presencia de SRAM en Portugal como uno de los pilares industriales de la compañía a nivel mundial.