Dos años después del lanzamiento de los primeros Maven, SRAM introduce una evolución que no busca más potencia, sino algo más complejo: hacerla más manejable. Los nuevos Maven B1 llegan tras una toma de contacto en Nueva Zelanda, en los descensos largos y exigentes de Coronet, donde la frenada continua pone a prueba cualquier sistema hidráulico. La marca estadounidense ha decidido domesticar su propia creación.

Un rediseño del SwingLink para suavizar el primer contacto
Cuando SRAM presentó los Maven en febrero de 2024, el mensaje era evidente. Después de casi dos décadas intentando borrar la sombra que arrastraban desde la etapa posterior a la compra de Avid en 2004, la firma de Chicago lograba por fin un sistema de frenado capaz de competir al máximo nivel. Aquellos frenos sorprendían por una potencia descomunal, muy por encima de lo habitual en el mercado.
La combinación de aceite mineral en lugar de DOT, pinzas robustas con cuatro tornillos visibles y pistones de 19.5 y 18 mm devolvió la confianza a muchos usuarios. En bicicletas de Enduro, Descenso o e-MTB, la sensación era inmediata: potencia sin complejos y resistencia al uso intensivo.

El punto delicado estaba en la primera fase de la maneta. El contacto inicial resultaba brusco si se venía de frenos más progresivos. En apoyos delicados o zonas muy técnicas, esa respuesta inmediata podía traducirse en un exceso de mordiente cuando solo se buscaba retener ligeramente la bici.
Aquí entra en juego el nuevo SwingLink. SRAM ha rediseñado esta leva interna para ofrecer una relación de palanca inicial más suave y una progresividad más marcada. El resultado es un control más preciso durante el primer 25% del recorrido de la maneta, un detalle clave en tramos técnicos donde la gestión milimétrica de la frenada marca la diferencia.

El concepto sigue siendo el mismo: una acción progresiva que aumenta la potencia a medida que se aprieta la maneta. Pero ahora esa transición es más lineal. Se reduce el efecto 'on/off' y mejora la ergonomía, algo que se percibe especialmente en bajadas largas, donde la fatiga de antebrazos suele aparecer con facilidad.
Además, todos los nuevos B1 pasan a montar cuatro pistones de 18 mm, optimizando la relación hidráulica con el nuevo mecanismo. En la generación anterior la configuración era mixta (19.5/18 mm). El cambio no supone una pérdida de potencia máxima, sino una entrega más dosificable. En otras palabras, la modulación mejorada en frenos de MTB es ahora el eje central del producto.

Uno de los movimientos más interesantes es la compatibilidad hacia atrás. El nuevo SwingLink (identificable por su acabado dorado) puede instalarse en los Maven A1 Ultimate, Silver y Bronze. SRAM ofrece kits de actualización que permiten transformar los frenos existentes sin necesidad de purgado, en apenas diez minutos. Es una forma directa de introducir el kit de actualización SRAM Maven B1 en el parque ya existente.
En sistemas A1 con pistones 19.5/18 mm, la marca advierte que puede notarse un ligero aumento de recorrido inicial y un pequeño incremento de potencia máxima. No se trata de un rediseño completo, pero sí de una mejora tangible en tacto. La compatibilidad entre kits Ultimate y Silver simplifica la actualización, mientras que la versión Bronze dispone de su propio conjunto específico.

La familia Maven B1 mantiene tres niveles. El Ultimate incorpora ahora maneta de carbono y tornillería de titanio, con ajuste de alcance y punto de contacto. El Silver estrena una palanca de aluminio forjado con rebaje mecanizado para reducir peso, manteniendo los ajustes manuales. El Bronze, reservado al montaje de serie, prescinde del ajuste de contacto y emplea casquillo en el punto de giro.
En conjunto, los nuevos B1 refuerzan la posición de la marca en el segmento de frenos hidráulicos de alta potencia para Enduro y Descenso. No se trata de un salto radical, sino de una evolución dirigida a pulir el comportamiento en condiciones reales. También en e-MTB, donde el peso y la inercia exigen potencia constante y controlada, esta actualización puede tener un impacto directo en la confianza del ciclista.

SRAM no ha querido hacer los Maven más potentes. Ha preferido hacerlos más utilizables. Y en el terreno del control de frenada en bicicletas de montaña, esa decisión puede resultar más relevante que cualquier cifra de fuerza máxima sobre el papel. El Maven Ultimate B1 tendrá un precio recomendado de 325 €, mientras que el Silver se situará en 290 €. Los kits de actualización arrancan en 75 € para la versión Bronze y alcanzan los 120 € en el caso de las manetas de carbono.