La conducta PAS: los pasos a seguir ante un accidente con ciclistas

La conducta PAS (Proteger, Alertar y Socorrer) se ha diseñado específicamente para que cualquier persona pueda actuar de forma rápida y eficiente en una situación de accidente con heridos graves. Los ciclistas y los peatones son los usuarios más vulnerables de la carretera y, por tanto, los que suelen salir peor parados cuando se produce un accidente. Los primeros 15 minutos son vitales para salvar la vida de las víctimas, siendo muy importante saber cómo actuar ante esta delicada situación.

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Helicóptero de rescate. ©Thomas Wolter/Pixabay

La conducta PAS

En caso de accidente, el primer paso es proteger al herido, a uno mismo y la zona donde ha sucedido para evitar que se produzcan más daños o lesiones a las víctimas y las personas que los atienden. Entre las medidas a tomar se encuentran el parar el vehículo antes del accidente dejando las luces de emergencia puestas, colocarse el chaleco reflectante, poner el triángulo de emergencias y, en resumen, hacer todo lo que sea posible para que el resto de conductores puedan detectar la presencia del siniestro y no causar más accidentes.

En caso de tratarse de un accidente en la montaña o de cualquier otra índole, hay que asegurarse de que el herido esté alejado de la causa del accidente, por ejemplo si ha sufrido quemaduras graves o una descarga eléctrica, además de comprobar que no está expuesto a piedras o ramas que puedan caer y causarle más lesiones.

El segundo paso es alertar a los servicios de emergencia mediante el número 112, válido para toda la Unión Europea. En según qué tipo de accidentes o cuando resulta imposible proteger a la víctima, el primer paso queda descartado pasando directamente al segundo, que no es otro que avisar con urgencia al centro de coordinación de emergencias pertinente para que se pongan en marcha los equipos de rescate necesarios.

Lo más importante a la hora de alertar a los servicios de emergencia es proporcionar unos datos mínimos acerca del accidente: qué ha ocurrido, el lugar exacto donde ha ocurrido, el número de personas accidentadas y su estado, los posibles peligros que siguen afectando al lugar de los hechos y los datos personales de la persona que llama.

El tercer y último paso es socorrer a las personas accidentadas en la medida de lo posible, realizando los primeros auxilios en caso necesario. Hay que tener muy en cuenta que si una persona no sabe lo que se está haciendo, puede causar más daño del ya producido. Lo más recomendable es evitar manipular a la víctima por si tuviera daños físicos severos y, en casos extremos, iniciar la reanimación cardiopulmonar hasta la llegada de los servicios de emergencia. Ante la duda, siempre se puede actuar ofreciendo apoyo psicológico: permanecer junto a la víctima hablándole, tranquilizándole y dándole la mano hasta la llegada de los servicios de emergencia.

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