BICICLETAS/ 18 de Septiembre, 2017

¿Cuándo una bicicleta eléctrica deja de ser una bicicleta para convertirse en un ciclomotor? Lo que hay que saber

Ya no es ningún secreto que las bicicletas eléctricas están cosechando un buen número de ventas y que la gran mayoría de fabricantes apuestan por dicho segmento con modelos cada vez más avanzados a la par que interesantes. El problema de las e-Bikes es muy obvio, al menos en lo referente a la legalidad vigente en España y Europa: deben cumplir ciertos requisitos para ser consideradas bicicletas o, en caso contrario, se convierten en ciclomotores con todo lo que ello comporta para el feliz usuario.

En TodoMountainBike: ¿Cuándo una bicicleta eléctrica deja de ser una bicicleta para convertirse en un ciclomotor? Lo que hay que saber

Según la normativa europea (y española), una bicicleta eléctrica es considerada como una bicicleta a todos los efectos cuando está asistida por un motor eléctrico que solo funciona cuando el ciclista pedalea y además, está limitado a 0.5 Kw de potencia (500W) y hasta 25 km/h de velocidad. Cuando una bicicleta eléctrica cumple con estos requisitos técnicos y de seguridad, es considerada como una bicicleta a todos los efectos y, por tanto, no necesita ser matriculada ni asegurada, entre otros papeleos.

En TodoMountainBike: ¿Cuándo una bicicleta eléctrica deja de ser una bicicleta para convertirse en un ciclomotor? Lo que hay que saber

El problema surge cuando el fabricante de estas bicicletas, originalmente homologadas, ofrece algún tipo de accesorio extra como, por ejemplo, un deslimitador de potencia o un acelerador de puño. Aquí el feliz usuario debe saber que, a pesar de tratarse de una jugosa mejora en el rendimiento de la bicicleta, la homologación de la misma como e-Bike deja de ser tal y, por tanto, se convierte en un ciclomotor (Tipo L1e-A o L1e-B) a todos los efectos que para circular necesita matrícula, seguro y, por supuesto, el pertinente permiso de conducir.

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