Competición

Mathieu van der Poel agranda su dominio en la E3 Saxo Classic con un tercer triunfo seguido en Harelbeke

Ganar tres veces consecutivas una prueba de este perfil, tan ligada al ritmo de carrera del Tour de Flandes y tan sensible a cualquier error táctico, confirma que Van der Poel ha convertido esta cita en uno de sus territorios más reconocibles.

En Harelbeke hay días en los que la carrera parece avanzar hacia un desenlace abierto y otros en los que todo empieza a girar alrededor de una sola figura mucho antes de que aparezca la meta. La edición de 2026 tuvo bastante de eso. Entre el viento, el asfalto roto, los muros y la tensión permanente de una clásica flamenca que rara vez concede respiro, la sensación fue creciendo con los kilómetros hasta dejar una imagen conocida en este tramo de la primavera: la de Mathieu van der Poel mandando sobre el terreno y obligando al resto a correr a su ritmo.

Mathieu van der Poel. Imagen: Alpecin-Premier Tech
Mathieu van der Poel. Imagen: Alpecin-Premier Tech

Un ataque lejano y otra exhibición sobre el pavé belga

Mathieu van der Poel volvió a ganar la E3 Saxo Classic este viernes tras imponerse en los 208,5 kilómetros de la clásica belga, con salida y llegada en Harelbeke. El corredor de Alpecin-Premier Tech cerró la prueba en 4 horas, 45 minutos y 15 segundos para levantar por tercera vez consecutiva los brazos en esta carrera, una secuencia que refuerza su peso en una de las citas más exigentes del calendario sobre pavé flamenco.

La 68ª edición se disputó con 9 grados de temperatura, cielo cubierto y viento de 18 km/h, un escenario habitual para una carrera que castiga desde muy lejos. Hubo movimiento desde la primera mitad del recorrido y uno de los nombres que llegó a dejarse ver en fuga fue Filip Maciejuk, del Movistar Team, antes de que la selección real empezara en el encadenado decisivo de cotas.

El punto de inflexión llegó a 69 kilómetros de meta. Van der Poel respondió entonces a un movimiento de Tim van Dijke, enlazó con la cabeza de carrera y empezó a romper la prueba por desgaste. No fue un ataque aislado ni una acción de oportunismo. Fue una maniobra larga, medida y cada vez más agresiva, propia de un corredor que conoce muy bien cómo se gana una clásica flamenca cuando el grupo entra en una fase de máxima tensión.

El neerlandés se quedó en solitario a 64 kilómetros de la llegada y todavía tuvo margen para insistir más tarde. Después de alcanzar a los últimos supervivientes de la escapada, volvió a cambiar el ritmo a 42 kilómetros de meta y ahí construyó la ventaja que acabaría siendo decisiva. Por detrás trataron de reorganizarse corredores como Mads Pedersen, António Morgado, Florian Vermeersch, Jasper Stuyven o Romain Grégoire, pero ninguno consiguió cerrar el hueco en el momento clave.

La persecución sí llegó a inquietar en el tramo final. Per Strand Hagenes, Florian Vermeersch, Stan Dewulf y Jonas Abrahamsen formaron un cuarteto que fue recortando diferencias en el regreso a Harelbeke hasta colocarse a solo unos segundos del líder dentro de los últimos cinco kilómetros. Van der Poel incluso mostró un instante de duda cuando la renta cayó a cinco y luego a cuatro segundos, pero la falta de entendimiento entre sus perseguidores terminó por darle el margen suficiente para sostener la victoria en una E3 Saxo Classic 2026 que volvió a resolverse a su favor.

Ese desenlace dejó al neerlandés con su 60ª victoria profesional en carretera y con una tercera corona seguida en Harelbeke tras las logradas en 2024 y 2025. El dato tiene peso más allá del simple palmarés. Ganar tres veces consecutivas una prueba de este perfil, tan ligada al ritmo de carrera del Tour de Flandes y tan sensible a cualquier error táctico, confirma que Van der Poel ha convertido esta cita en uno de sus territorios más reconocibles dentro del calendario de ciclismo en Bélgica.

La E3 Saxo Classic nació en 1958 y con el paso del tiempo ha quedado como uno de los grandes termómetros de la campaña del Norte. Su recorrido, plagado de muros y sectores incómodos, funciona casi siempre como ensayo de máxima exigencia antes del Tour de Flandes. Por eso su palmarés tiene tanto valor simbólico: ganar aquí suele situar al vencedor en la conversación principal de las grandes clásicas de primavera.

En esa relación de nombres aparecen Armand Desmet, Rik Van Looy, Roger De Vlaeminck, Johan Museeuw, Tom Boonen, Fabian Cancellara o Wout van Aert. Ahora, Van der Poel no solo vuelve a entrar en ese grupo, sino que lo hace con una racha propia de los grandes dominadores del adoquín.