Mathieu van der Poel abrió la temporada de clásicas con una victoria de autoridad en la Omloop Nieuwsblad 2026. El neerlandés del Alpecin-Premier Tech resolvió la 81ª edición con un ataque seco en el Kapelmuur, a 16 kilómetros de meta, y completó en solitario los 207,2 kilómetros entre Gante y Ninove bajo lluvia intermitente, viento y carreteras muy mojadas.

Un golpe en el Kapelmuur para abrir la primavera de clásicas
La clásica belga, considerada el primer gran examen del pavé en el calendario WorldTour, arrancó tras 5,6 kilómetros neutralizados y no tardó en seleccionar la carrera. Cinco corredores formaron la escapada inicial, que llegó a superar los tres minutos de ventaja, mientras por detrás equipos como Soudal Quick-Step y Alpecin-Premier Tech mantenían la situación bajo control en un pelotón nervioso.
Los primeros sectores de adoquines, con pasos por Paddestraat, Haaghoek y Holleweg, comenzaron a pasar factura. Hubo caídas, cortes y tensión constante. A 72 kilómetros de meta, el viento lateral provocó abanicos que estiraron el grupo principal y obligaron a los favoritos a extremar la colocación en una jornada que ya apuntaba a ser de desgaste puro.
La carrera entró en una fase decisiva en el encadenado de muros previo al desenlace. En el Molenberg se vivió uno de los momentos críticos del día, con una caída que obligó a varios corredores a frenar en seco. Van der Poel logró salvar la situación por centímetros. No sé cómo no me caí. Fue un momento caótico
, reconoció después en meta. Ese movimiento terminó por seleccionar un grupo cabecero en el que también se filtraron Tim van Dijke y Florian Vermeersch.
A 40 kilómetros de Ninove, la cabeza de carrera quedó reducida a seis unidades. El pelotón, ya muy mermado, rodaba a menos de un minuto bajo una lluvia fina que convertía cada tramo de pavé en una trampa. La tensión era evidente: el más mínimo error podía dejar fuera de la pelea a cualquiera.
El desenlace llegó en el lugar más simbólico. En el Kapelmuur, uno de los iconos del ciclismo flamenco, Van der Poel lanzó un ataque contundente. Nadie pudo seguir su aceleración en las rampas empedradas. Coronó con ventaja y enlazó con el Bosberg manteniendo un ritmo sostenido que amplió diferencias camino de meta.
Ese movimiento confirmó su condición de referencia absoluta en las clásicas de pavé del calendario WorldTour. Con 16 kilómetros por delante, el neerlandés gestionó el esfuerzo sin titubeos y cruzó la línea de llegada en 4:53:56, levantando los brazos en Ninove y estrenando su palmarés en esta prueba.
Por detrás, la persecución no fue suficiente. Van Dijke fue segundo a 22 segundos y Vermeersch completó el podio a 24. El grupo perseguidor llegó fragmentado, reflejo del desgaste acumulado en una jornada marcada por la dureza del recorrido y las condiciones cambiantes.
La victoria refuerza el peso del Alpecin-Premier Tech en la primavera flamenca y añade una pieza más al historial de Van der Poel, que ya había brillado en Monumentos y grandes clásicas, pero aún no había inscrito su nombre en la Omloop. Estoy muy contento. Esta carrera no estaba en nuestro palmarés y era un objetivo claro
, señaló el vencedor.
Más allá del resultado, la actuación deja claro que el neerlandés vuelve a presentarse como uno de los grandes aspirantes a las citas que vienen. Su manera de resolver la carrera, atacando en un punto icónico y sosteniendo la ventaja en solitario, conecta con la tradición ofensiva de esta prueba y con el perfil de los grandes especialistas del norte.
La Omloop Nieuwsblad 2026 volvió a demostrar por qué es el termómetro ideal para medir el estado de forma de los candidatos a las grandes clásicas. El binomio Kapelmuur-Bosberg, decisivo una vez más, reafirma su papel como escenario perfecto para dinamitar la carrera cuando las fuerzas ya están al límite.
En un fin de semana que marca el inicio real de la primavera, Van der Poel ha lanzado un mensaje claro. Su triunfo en esta clásica belga de adoquines y muros flamencos no solo amplía su palmarés, también redefine el orden de fuerzas de cara a las próximas semanas, donde el pavé volverá a dictar sentencia.