Mathieu van der Poel volvió a firmar una demostración de autoridad en la Copa del Mundo de Ciclocross al imponerse con claridad en Hoogerheide, una cita cargada de simbolismo al llevar el nombre de su padre, Adrie van der Poel. A una semana del Campeonato del Mundo, el neerlandés no dejó espacio para la incertidumbre y añadió una victoria histórica a su palmarés.

Un ataque medido para una victoria sin discusión
El trazado neerlandés, seco y rápido en la mayor parte de su recorrido, apenas presentó zonas comprometidas por la humedad, un contexto ideal para que el actual dominador del ciclocross internacional desplegara su habitual control de carrera. Van der Poel esperó hasta la tercera de las nueve vueltas para lanzar el ataque definitivo, un cambio de ritmo progresivo que deshizo el grupo principal sin necesidad de gestos explosivos.
Desde ese momento, la prueba quedó dividida en dos escenarios bien definidos. Por delante, un único corredor marcando tiempos constantes y elevados. Por detrás, una lucha cerrada por el podio, una imagen poco habitual en el ciclocross de élite, donde las diferencias suelen abrirse con rapidez entre los favoritos.
Lejos de administrar la ventaja, Van der Poel mantuvo un ritmo muy alto hasta el final. La diferencia en meta alcanzó 1:20 sobre el grupo perseguidor, encabezado por Tibor del Grosso, Niels Vandeputte y Thibau Nys, en una llegada conjunta que reflejó la igualdad existente más allá del líder.
La actuación del neerlandés tuvo un componente emocional añadido. En una prueba dedicada a Adrie van der Poel, el vigente campeón optó por no contemporizar en los últimos compases, una actitud poco frecuente cuando la victoria ya está asegurada, pero coherente con el contexto del día.
En clave española, Felipe Orts cruzó la línea de llegada en sexta posición, sumando un nuevo top 10 en una temporada que confirma su progresión constante dentro del ciclocross mundial. Su regularidad en las grandes citas sigue consolidándolo entre los corredores más competitivos del circuito.
Con este triunfo, Van der Poel alcanzó su duodécima victoria del curso y estableció un nuevo récord histórico en la Copa del Mundo con 51 triunfos, superando la marca de 50 que pertenecía a Sven Nys. El dato refuerza aún más la dimensión histórica de una trayectoria que sigue ampliando límites temporada tras temporada.
El calendario ofrece poco margen para celebraciones. El próximo domingo, Van der Poel tomará la salida en el Campeonato del Mundo con el objetivo de conquistar su octavo arcoíris. Su estado de forma y su dominio reciente lo sitúan como referencia absoluta en la lucha por el título, en un escenario donde cualquier resultado que no sea la victoria tendría un impacto notable en la narrativa de la temporada.