Competición

Van der Poel, el ciclista que causa tanta admiración como odio entre los aficionados

Desde 2023, el neerlandés acumula quince triunfos consecutivos, una racha que explica tanto la admiración como el creciente hartazgo entre parte de los aficionados.

Mathieu van der Poel volvió a firmar una demostración de fuerza en el Trofeo X20 de Hofstade, sumando su cuarta victoria consecutiva en otras tantas participaciones esta temporada y reforzando un dominio que ya se ha convertido en costumbre dentro del Ciclocross internacional.

Van der Poel, tragando el humo de un espectador. Imagen: Eurosport
Van der Poel, tragando el humo de un espectador. Imagen: Eurosport

Un dominio que marca la temporada invernal

El campeón del mundo impuso su ritmo en un circuito exigente, marcado por el barro y la arena, donde abrió diferencias en la tercera de las nueve vueltas previstas y rodó en solitario hasta la meta. Desde 2023, el neerlandés acumula quince triunfos consecutivos, una racha que explica tanto la admiración como el creciente hartazgo entre parte de los aficionados.

La actuación de Mathieu van der Poel volvió a apoyarse en una combinación de potencia, técnica y lectura de carrera difícil de igualar. En Hofstade, los tramos de arena obligaban a cargar la bicicleta al hombro, un terreno donde el arcoíris volvió a marcar diferencias con naturalidad.

Por detrás, la atención se centró en el rendimiento de Wout van Aert. El belga sufrió una caída en los primeros compases de la prueba, un contratiempo que condicionó su inicio, aunque fue capaz de rehacerse y escalar posiciones hasta cruzar la meta en segunda posición. Su progresión confirma que el duelo clásico del Ciclocross vuelve a coger forma tras su regreso a la disciplina.

Thibau Nys trató de sostener el ritmo impuesto por Van der Poel durante las primeras vueltas, pero varios errores, incluido un aparatoso paso por encima del manillar, le alejaron de la lucha por el triunfo. El tercer cajón del podio fue finalmente para Niels Vandeputte, sólido y constante en una carrera marcada por los incidentes.

El momento más desagradable de la jornada llegó en el tramo final, cuando un espectador lanzó vapor de un cigarrillo electrónico al rostro del líder justo antes de una curva. Me asusté un poco porque vi que algo venía hacia mí, explicó el neerlandés tras cruzar la meta. El uso de gafas evitó consecuencias mayores y permitió que la prueba concluyera sin sobresaltos deportivos.

El calendario invernal no concede margen. Van Aert tomará la salida este martes en el Superprestigio de Heusden-Zolder, mientras que Van der Poel volverá a competir el viernes en la Copa del Mundo de Gavere luciendo el maillot arcoíris. Ambos volverán a encontrarse el día 29 en Loenhout, en un escenario donde el barro promete un enfrentamiento más ajustado.