Reynolds rompe su propia inercia en un momento en el que el mercado parece haber dado por sentada una dirección casi única. Mientras el carbono sigue dominando el discurso tecnológico, la marca estadounidense decide mirar atrás para avanzar en otra línea menos evidente, recuperando un material que nunca ha desaparecido del todo en el uso real del Mountain Bike.

Una nueva gama de ruedas de aluminio con garantía de por vida
La firma norteamericana ha presentado una nueva colección de ruedas de aluminio, las primeras que lanza en más de una década, con un planteamiento claro: ofrecer una alternativa sólida frente a las opciones de carbono sin renunciar a prestaciones competitivas. El movimiento no es menor, sobre todo teniendo en cuenta que incluye una garantía de por vida en llantas de aluminio, un argumento todavía poco habitual en este segmento.
La nueva gama cubre varias disciplinas, desde Cross Country hasta Descenso, pasando por Trail y Enduro. Todas comparten una base técnica similar, con llantas fabricadas en aluminio 6069 soldado, un material que busca equilibrar resistencia y peso en un uso intensivo. En términos de anchura interna, Reynolds apuesta por los 30 mm en la mayoría de configuraciones, ampliando a 32 mm en las versiones Trail.

Uno de los detalles más relevantes está en la diferenciación entre versiones PRO y Expert. Las primeras montan bujes Ringlé Super Bubba X con un ángulo de enganche de 4°, mientras que las Expert recurren a los Ringlé SRX con 12°. Esta diferencia tiene impacto directo en la respuesta al pedaleo, especialmente en situaciones técnicas donde la reactividad del núcleo marca la diferencia.
En lo que respecta a pesos, la marca se mueve en cifras competitivas dentro del segmento. El modelo Enduro en 29" declara 1.934 gramos, situándose en una franja intermedia frente a otros referentes del mercado. La propia llanta, con 545 gramos, es común tanto para Enduro como para Descenso, lo que simplifica la plataforma de producto.

Reynolds entra en un terreno donde ya existen propuestas similares como las de Reserve o Race Face, ambas también con políticas de garantía ampliadas. En este escenario, la marca introduce su propia lectura con una rueda de enduro de aluminio ligera que busca mantener el equilibrio entre durabilidad y rendimiento.
El precio también juega un papel importante. Con un coste de 549,98 € en su versión Enduro PRO, la propuesta se sitúa entre las alternativas directas de la competencia. No es la opción más económica, pero tampoco la más exclusiva, lo que refuerza su posicionamiento como producto polivalente dentro del catálogo.

En Trail, las cifras cambian ligeramente. La anchura interna crece hasta los 32 mm y el peso de la llanta baja hasta 508 gramos, con un conjunto completo que se queda en 1.843 gramos para ruedas de 29". Aquí el enfoque apunta más hacia el control y la estabilidad con neumáticos de mayor volumen.
El modelo de Cross Country sigue otra lógica. Mantiene los 30 mm internos pero reduce peso hasta los 1.761 gramos el conjunto, buscando eficiencia en aceleración y menor inercia. En este caso, Reynolds parece responder a una tendencia clara del XC moderno, donde las llantas más anchas ya son estándar incluso en competición.

Otro aspecto relevante es la compatibilidad. Todas las ruedas admiten núcleos HG, XD y Microspline, además de montaje de disco de 6 tornillos. El uso de radios straight pull (28 en la mayoría de modelos y 32 en Descenso) apunta a una construcción orientada a la resistencia sin complicar el mantenimiento.
En el fondo, esta nueva gama refleja un cambio de lectura del mercado. El carbono sigue siendo referencia en términos de marketing y prestaciones puras, pero el aluminio vuelve a ganar protagonismo gracias a soluciones como esta, especialmente cuando se combina con una garantía de por vida en ruedas MTB que reduce el riesgo para el usuario.

No es un regreso nostálgico, sino una reinterpretación del material con estándares actuales. Reynolds no abandona su ADN ligado al carbono, pero abre una puerta clara a ciclistas que buscan fiabilidad, coste contenido y un rendimiento más que suficiente para un uso exigente.
El resultado es una colección que, sin hacer ruido excesivo, entra de lleno en un segmento cada vez más competitivo. Y lo hace con argumentos concretos, como una gama de ruedas MTB de aluminio Reynolds bien estructurada, precios más que equilibrados y un respaldo que pocas marcas ofrecen en este nivel.