Michael Bonney, ex-director de Orange Bikes, decide acabar con su vida después de pasar 6 años tetrapléjico

Michael Bonney, el que fuera director de la marca de bicicletas Orange Bikes, sufrió en el año 2013 un grave accidente mientras montaba en bicicleta de carretera, quedando desde entonces completamente paralizado. Seis años después de este drástico cambio en su vida, Bonney ha decidido poner fin a su sufrimiento explicando sus motivos en una larga y emotiva carta que ha conmovido a la industria ciclista.

Y así termina. Siempre he sido abierto sobre mi discapacidad y mi vida y creo que el último capítulo requiere el mismo trato. Después de 6 años y medio he dejado que mi cuerpo decida si puede mantener la vida, he apagado el respirador y a medida que mi respiración se haga más lenta seré sedado y no tendré ningún tipo de tratamiento médico para ayudarme a mantenerme vivo, comienza a explicar Bonney en su carta de despedida.

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Michael Bonney en Lowther Castle (Reino Unido). ©Michael Bonney

Con parálisis total y conectado las 24 horas del día a un respirador, Michael Bonney explica que ese tipo de vida no es vida, valga la redundancia: Probablemente te preguntarás por qué. Esa es una pregunta difícil de responder, ya que no es una sola cosa. Vivir sin movimiento es duro, vivir sin ninguna sensación física es mucho, mucho más duro. Extraño la sensación del tacto más que nada y me resulta muy difícil saber que nunca más la volveré a tener.

La pérdida total de independencia no soy yo. Los efectos secundarios de estar constantemente frío, con una hipersensibilidad interminable en mi pecho, espasmos que me tuercen y distorsionan, limitando todo lo que puedo hacer. Úlceras de presión constantes, meses en la cama sin poder hacer nada con Linzi. Ver cómo una relación se desmorona atrapada en la cama. Y agregar a esto los problemas de orinar y cagar con unos pulmones que necesitan un tubo de plástico insertado en ellos para eliminar la acumulación de secreciones. Me resulta difícil encontrar calidad de vida, prosigue Bonney en su último adiós.

Con 60 años cumplidos y la última parte de su vida postrado en una cama o silla sin poder hacer nada, Michael Bonney pone fin a un sufrimiento constante con el apoyo de familiares y amigos: Tengo la suerte de haber disfrutado de la vida al máximo hasta mi accidente, esto hizo que la decisión fuera más fácil. Soy lo suficientemente mayor para no pensar que me voy a perder nada, si fuera más joven o tuviera hijos y responsabilidades, podría ser diferente. Soy consciente de que no es el caso de muchos de mis amigos en posiciones similares y espero que puedan encontrar la felicidad donde yo no puedo.

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