Adolf Silva continúa compartiendo su proceso de recuperación tras el grave accidente sufrido en la final de la Red Bull Rampage del año pasado. El rider catalán ha publicado nuevos episodios de Still Loco, una serie en la que documenta su evolución física, los cambios en su día a día y la forma en la que está redefiniendo su relación con el deporte de acción tras uno de los momentos más duros de su carrera.

Una recuperación lenta, constante y sin atajos
En los últimos capítulos, Adolf Silva muestra avances progresivos en aspectos clave como el equilibrio, la movilidad y la autonomía personal. Aprender a levantarse del suelo, pasar de la silla a otras posiciones o gestionar tareas cotidianas forma parte de una rutina marcada por la paciencia. La recuperación de Adolf Silva se construye a base de pequeños logros, sin atajos ni discursos épicos.
El episodio 9 refleja bien ese enfoque. Junto al trabajo de rehabilitación, el vídeo deja espacio para momentos de normalidad, como su presencia en la TT-CHRISTMAS Race celebrada en Rocco’s Ranch. No hay un mensaje competitivo detrás, sino la voluntad de mantener el contacto con el entorno del Freeride y recuperar sensaciones desde una perspectiva distinta.
El tono cambia de forma clara en el episodio 10, uno de los más significativos hasta ahora. En él aparece el desmontaje de los saltos construidos durante más de siete años, una decisión cargada de simbolismo que marca el cierre de una etapa. La lesión tras el accidente en Red Bull Rampage no solo alteró su carrera deportiva, también obligó a replantear espacios, proyectos y rutinas profundamente ligados a su identidad como rider.
Ese mismo capítulo incluye un gesto dirigido a la comunidad que sigue la serie desde el inicio: el sorteo de uno de sus maillots de Rampage cuando el canal alcance los 50.000 suscriptores. Un detalle que refuerza el vínculo con los seguidores y que acompaña al crecimiento sostenido de la serie Still Loco de Adolf Silva.
El episodio 11 introduce un nuevo hito en el proceso de adaptación. Silva se pone por primera vez al volante de un coche adaptado, una experiencia que supone un paso importante en términos de independencia personal. El propio rider reconoce que el trabajo de equilibrio sigue siendo uno de los principales desafíos, aunque los avances semanales comienzan a consolidarse.
En el episodio 12, el tono se vuelve algo más ligero. Las imágenes en BMW en Rocco’s Ranch se combinan con nuevas sesiones de rehabilitación y con la primera referencia directa a un nuevo objetivo deportivo. Aún sin detalles concretos, todo apunta a explorar otras disciplinas compatibles con su situación actual. La rehabilitación de riders de Freeride rara vez sigue un camino lineal, y Silva lo muestra sin edulcorar el proceso.
A lo largo de la serie, el discurso se mantiene sobrio y directo. No hay promesas de regreso ni mensajes grandilocuentes, solo la constatación de un trabajo constante y de una adaptación obligada. El impacto del accidente de Red Bull Rampage sigue presente, pero ya no monopoliza el relato.
Still Loco se ha convertido en algo más que una serie de recuperación. Es el testimonio de un deportista que aprende a convivir con un nuevo escenario, manteniendo el vínculo con el Freeride desde otro lugar y ofreciendo una mirada honesta sobre lo que implica rehacerse tras un accidente que lo cambia todo.