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Cuánto influye el peso en las subidas en bicicleta: resultados reales en un puerto a 250 W

El experimento llevado a cabo por varios presentadores de GCN en el Coll de Rates aporta una respuesta más matizada de lo que suele asumirse.

Por momentos parecía que todos estaban subiendo juntos, como si el puerto no hiciera distinciones. Las bicicletas avanzaban al mismo ritmo, las respiraciones se acompasaban y el dato clave (250 vatios constantes) convertía la escena en algo casi artificial. Pero a medida que la pendiente empezaba a imponer su lógica, las diferencias comenzaron a filtrarse sin hacer ruido, dejando al descubierto una realidad que no siempre se percibe desde el manillar.

Presentadores de GCN en el Coll de Rates. Imagen: GCN en Español
Presentadores de GCN en el Coll de Rates. Imagen: GCN en Español

El peso importa, pero no siempre decide

La pregunta sobre si el peso marca realmente la diferencia en una subida es tan antigua como el propio ciclismo. El experimento llevado a cabo por varios presentadores de GCN en el Coll de Rates aporta una respuesta más matizada de lo que suele asumirse. A igualdad de potencia (250 W en este caso), los resultados confirmaron lo esperado: los ciclistas más ligeros llegaron antes. Sin embargo, la diferencia real no siempre fue tan contundente como predicen los modelos teóricos.

El dato clave sigue siendo la relación potencia peso en ciclismo. En el experimento, el ciclista más ligero rodó en torno a 4 W/kg, mientras que el más pesado apenas alcanzó 2,6 W/kg. Esa diferencia explica por qué entre ambos hubo más de nueve minutos de separación en meta. En términos prácticos, cada kilo adicional penaliza cuando la gravedad entra en juego de forma directa.

Pero la física no actúa sola. En subidas como el Coll de Rates, con una pendiente media del 5,5%, alrededor del 75% de la potencia generada se destina a vencer la gravedad. Es aquí donde el peso adquiere un protagonismo claro, especialmente si se analiza desde el punto de vista del rendimiento en subidas en carretera. Cuanto mayor es la pendiente, mayor es el impacto del peso en la velocidad de ascenso.

Aun así, la realidad del experimento mostró matices interesantes. Varios ciclistas con diferencias de hasta 2 kg entre ellos llegaron juntos a la cima. Esto se explica por factores que a menudo se subestiman, como la aerodinámica o la gestión del esfuerzo. A velocidades cercanas a los 18 km/h, incluso en subida, el aire sigue teniendo influencia, y rodar a rueda puede reducir el gasto energético.

Otro elemento relevante fue la precisión de los medidores de potencia. Con márgenes de error de entre el 1% y el 2%, pequeñas variaciones pueden alterar el resultado final. En un escenario donde todos intentan mantener exactamente la misma potencia, cualquier desviación, por mínima que sea, puede traducirse en segundos (o incluso minutos) al final del puerto. Aquí entra en juego la importancia de los vatios por kilo, pero también la fiabilidad de los datos que se manejan.

Además, la posición sobre la bicicleta también marcó diferencias. Algunos ciclistas adoptaron posturas más aerodinámicas, lo que les permitió compensar parcialmente un mayor peso. En subidas tendidas, este detalle puede ser suficiente para igualar fuerzas con rivales más ligeros. Es una demostración clara de que el peso del ciclista en subida no actúa de forma aislada.

El experimento también dejó una conclusión evidente: las predicciones matemáticas son bastante fiables, pero no infalibles. Las simulaciones estimaban diferencias de tiempo que, en algunos casos, se cumplieron con precisión, mientras que en otros se quedaron cortas o se desviaron ligeramente. La realidad del ciclismo introduce variables difíciles de modelar, como la fatiga acumulada, la eficiencia de pedaleo o incluso la motivación en determinados tramos.

En el fondo, el debate no está en si el peso importa, sino en cuánto importa en cada situación. En puertos largos y constantes, la diferencia es clara. En subidas más suaves o con tramos variables, otros factores pueden equilibrar la balanza. Por eso, hablar únicamente de kilos sin tener en cuenta el contexto puede llevar a conclusiones simplistas.

Para el ciclista aficionado, la lectura es que reducir peso puede ayudar, pero no es la única vía para mejorar. Trabajar la eficiencia, la posición y la capacidad de mantener potencia constante puede ofrecer beneficios similares sin necesidad de obsesionarse con la báscula.

En definitiva, el experimento confirma lo que muchos ya intuían, pero con una perspectiva más realista. El peso importa, sí, pero no siempre es el factor decisivo. En la carretera, como en la competición, el resultado final casi nunca depende de una sola variable.