La tercera generación de la Palta llega con una premisa clara: no hay que elegir entre competir o viajar cargado. Basso actualiza a fondo su plataforma de gravel fabricada en Italia y presenta una bicicleta que apunta tanto a las salidas rápidas como a las rutas de varios días sin renunciar al carácter deportivo.

Más rápida, más capaz y ahora con almacenamiento integrado en el cuadro
La nueva Palta III mantiene su producción en el norte de Italia y evoluciona en todos los frentes clave. El cuadro, moldeado íntegramente en carbono Toray (70% T800, 20% M40JB y 10% T700), rebaja el peso hasta los 970 gramos en talla M sin pintar, a pesar de incorporar un compartimento interno en el tubo diagonal. Esa cifra la sitúa entre las referencias del segmento cuando se habla de bicicleta gravel de carbono fabricada en Italia con enfoque polivalente.
Uno de los datos que más llama la atención es la reducción del 18% en la resistencia aerodinámica declarada respecto a la generación anterior. No se trata de una estética radical, pero sí de un refinamiento del frontal, la horquilla y las vainas para reducir superficie expuesta al viento. En la práctica, ese ajuste puede marcar diferencias en pruebas largas o en competiciones rápidas sobre pistas abiertas, donde la velocidad sostenida es decisiva.

El trabajo estructural también es profundo. El pedalier gana un 19% de rigidez y el triángulo trasero un 12%, lo que mejora la transmisión de potencia en arrancadas o cambios de ritmo. En paralelo, la pipa de dirección reduce su rigidez un 15% para filtrar vibraciones en tramos rotos. Ese equilibrio entre eficiencia y confort encaja con el concepto de gravel rápida y estable para largas distancias que persigue la marca.
La geometría se ajusta sin romper con la filosofía anterior. Se añade una sexta talla para ampliar el rango de ajuste, mientras que las vainas y la distancia entre ejes crecen ligeramente. El objetivo es doble: admitir neumáticos de mayor balón y ofrecer más aplomo fuera del asfalto. El cuadro admite cubiertas de hasta 50 mm y la horquilla hasta 52 mm, una cifra que abre la puerta a configuraciones muy orientadas al trail ligero o al bikepacking exigente.

Precisamente el apartado aventurero gana peso con la integración de un compartimento interno con cierre magnético Fidlock y dos bolsas impermeables incluidas. A ello se suman anclajes adicionales sobre y bajo el tubo superior y un soporte específico bajo el diagonal con protector de goma Vibram para absorber impactos de piedras. En conjunto, la Palta III refuerza su perfil como cuadro gravel con almacenamiento interno integrado pensado para rutas autosuficientes.
En términos técnicos, la bici apuesta por pedalier BB86 PressFit, ejes pasantes de 12 mm, frenos de disco flat mount y cableado completamente interno a través de la dirección con rodamientos Solid Lubrication Tech de por vida. La tija de carbono con sección en D y su abrazadera específica buscan añadir filtración vertical sin comprometer la rigidez lateral.

La Palta III cuenta con homologación de la UCI, lo que confirma su orientación competitiva. No es un detalle menor en un mercado donde cada vez más ciclistas alternan pruebas oficiales con aventuras personales. Aquí se intenta cubrir ambos mundos con una sola plataforma, bajo el paraguas de una geometría gravel optimizada para competición y bikepacking.
En cuanto a montajes, la oferta es amplia y bajo pedido. Se puede optar por grupos Shimano GRX mecánicos y Di2 de 12 velocidades, o configuraciones SRAM Force y Red AXS XPLR de 13 velocidades. Las ruedas van desde opciones de aluminio propias hasta juegos de carbono de alto rendimiento, lo que permite ajustar el presupuesto sin alterar la base del cuadro.

El kit de cuadro parte desde 3.300 €, incluyendo horquilla, dirección, protector Vibram, potencia, manillar y tija de carbono. Los montajes completos arrancan en 4.300 € con GRX 1x y ruedas de aluminio, mientras que la versión equipada con SRAM Red AXS XPLR y ruedas de carbono de gama alta supera los 8.700 €. La producción será escalonada en los primeros meses del año, con disponibilidad a través de la red oficial de distribuidores.
Con esta tercera generación, Basso no busca crear dos bicicletas distintas para dos perfiles de uso. La apuesta de la marca es una sola gravel que permita competir el domingo y salir cargado el lunes. En un mercado cada vez más segmentado, la Palta III va en sentido contrario y defiende que la versatilidad sigue siendo el mayor atractivo del Gravel.