El ciclismo profesional masculino afronta la temporada 2026 con un salto presupuestario sin precedentes. Los equipos del WorldTour manejarán un volumen global de 664 millones de euros, lo que supone un crecimiento superior al 26% respecto a las dos campañas anteriores, según los datos presentados por la UCI en sus últimas jornadas económicas.

Presupuestos al alza y salarios en expansión
Este incremento sitúa el presupuesto medio por estructura en torno a los 33 millones de euros, muy por encima de los 26,2 millones registrados en 2022. El aumento no solo afecta a las cuentas generales de los equipos, sino también a los salarios. El sueldo medio por corredor rondará los 349.000 euros, con una subida interanual del 5,6%.
En la parte alta de la tabla destaca el UAE Team Emirates, que lidera con un presupuesto cercano a los 60 millones de euros. Una cifra muy condicionada por el contrato de su principal estrella, Tadej Pogacar, que percibe 8,2 millones anuales y se consolida como el ciclista mejor pagado del pelotón internacional.
A poca distancia aparecen dos gigantes históricos del ciclismo moderno, el INEOS Grenadiers y el Team Visma-Lease a Bike, ambos con presupuestos en torno a los 55 millones de euros. Por detrás, el Lidl-Trek se mueve en cifras cercanas a los 35 millones.
La franja media del WorldTour agrupa a estructuras como Soudal-QuickStep, Bahrain Victorious, BORA-hansgrohe o AG2R Citroën Team, todas ellas alrededor de los 30 millones de euros anuales. Más abajo se sitúan equipos con 25 millones como Movistar Team, Groupama-FDJ o Alpecin-Deceuninck, mientras que los presupuestos más ajustados rondan los 18 millones.
La desigualdad es aún más evidente al analizar los salarios individuales. Tras Pogacar, el ranking lo completan Remco Evenepoel y Mathieu van der Poel, ambos con cinco millones de euros anuales, seguidos por Jonas Vingegaard y Primoz Roglic, con contratos cercanos a los 4,5 millones.
Este escenario confirma una descompensación presupuestaria creciente dentro del bloque masculino. Mientras las grandes estructuras superan con holgura los 50 millones, otras escuadras compiten con menos de la mitad de recursos, una diferencia que condiciona plantillas, calendarios y capacidad de fichajes.
El crecimiento económico no se limita al ciclismo masculino. El WorldTour femenino también experimenta una expansión notable. El presupuesto global ha pasado de 43 millones de euros en 2023 a una previsión cercana a los 80 millones en 2026, una evolución que refuerza la profesionalización de la categoría y abre la puerta a una mayor estabilidad para los equipos y corredoras.
Con estas cifras sobre la mesa, el ciclismo de élite entra en una nueva fase económica, marcada por la concentración de recursos en la cúspide y por el reto de mantener la competitividad deportiva en un contexto de presupuestos cada vez más dispares.