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Shimano descarta estar en Eurobike 2026 y agrava la crisis del mayor salón ciclista europeo

En un comunicado sobre su ausencia en la feria, Shimano explica que el sector atraviesa una fase de transformación y que la marca quiere priorizar formatos de relación más directos con clientes y usuarios finales.

Shimano no estará presente en Eurobike 2026. El fabricante japonés ha confirmado que no participará en la próxima edición de la feria alemana, una decisión que se suma a las salidas anunciadas en los últimos meses por otros actores clave del sector y que refuerza la sensación de incertidumbre alrededor del futuro del principal evento europeo dedicado a la bicicleta y la movilidad ligera.

Logotipo de la marca. Imagen: Shimano
Logotipo de la marca. Imagen: Shimano

Una decisión estratégica en un contexto de cambio

En un comunicado sobre su ausencia en la feria, Shimano explica que el sector atraviesa una fase de transformación y que la marca quiere priorizar formatos de relación más directos con clientes y usuarios finales. La compañía habla abiertamente de la necesidad de apostar por eventos propios y experiencias más personalizadas, con mayor margen para el contacto directo y la interacción práctica con producto, alejándose del modelo tradicional de gran salón comercial.

Shimano subraya su larga vinculación con Eurobike, pero también reconoce que factores como el cambio en los patrones de asistencia, el aumento de los costes de exposición y la evolución en la forma en la que marcas y ciclistas se relacionan han pesado en la decisión. En este nuevo escenario, la empresa afirma que va a explorar nuevos formatos de comunicación y presencia de marca más alineados con la realidad actual del mercado.

Desde Shimano Europa, su director de marketing, David Greenfield, insiste en que el objetivo sigue siendo conectar con ciclistas y socios de una forma relevante y cercana. Según sus palabras, la marca está adaptando su manera de mostrarse sin renunciar a su compromiso con la comunidad ciclista global, un mensaje que apunta a un cambio de enfoque más que a un repliegue.

La salida de Shimano tiene un impacto notable porque se trata de uno de los expositores históricos y de mayor peso dentro de Eurobike. Su ausencia debilita el atractivo del evento para profesionales y medios, especialmente en un momento en el que la feria intenta redefinirse tras varios años marcados por la pandemia, la inflación y la reorganización del calendario internacional de eventos.

Esta decisión llega, además, después de que otras empresas y organizaciones hayan tomado distancia con el certamen. A finales de 2025, Bosch retiró su apoyo al evento, al igual que dos asociaciones comerciales alemanas, en un movimiento que ya encendió las alarmas sobre la viabilidad del formato actual de la feria.

Eurobike había comunicado recientemente su intención de introducir mejoras en la edición de 2026 como paso previo a un relanzamiento más profundo a partir de 2027. La marcha de Shimano complica ese objetivo y refuerza el debate sobre la crisis de las ferias ciclistas tradicionales, cada vez más cuestionadas por las grandes marcas.

El caso de Shimano no es aislado y refleja una tendencia más amplia en la industria de la bicicleta y del MTB, donde los fabricantes buscan controlar mejor su mensaje y el retorno de la inversión. Eventos propios, presentaciones regionales, tests con prensa especializada o acciones directas con usuarios finales ganan terreno frente a los grandes salones generalistas.

Eurobike afronta el reto de demostrar que sigue siendo un punto de encuentro útil y relevante para un sector fragmentado y en plena transformación. La pérdida de actores clave pone en duda su papel como escaparate global y obliga a replantear el modelo si quiere seguir siendo una referencia para la industria del ciclismo.

El desenlace de esta situación se verá en los próximos meses, a medida que se conozcan nuevas confirmaciones o ausencias para 2026. Lo que ya parece claro es que la relación entre grandes marcas y ferias internacionales ha cambiado de forma profunda, y que el futuro de eventos como Eurobike dependerá de su capacidad para adaptarse a esa nueva realidad.