Para sorpresa de nadie, no ha habido milagros en el Campeonato del Mundo de Ciclocross 2026 disputado en Hulst. Mathieu van der Poel impuso su ley desde los primeros metros y convirtió la carrera Élite masculina en una demostración de autoridad que refuerza su condición de referente histórico de la disciplina. Por detrás, el español Felipe Orts firmó una actuación sólida que le llevó hasta la séptima posición, su mejor resultado en un Mundial.

Un guion conocido en un circuito exigente
El trazado neerlandés, técnico y exigente, no alteró el desarrollo previsto. Van der Poel asumió el control de la prueba desde la primera vuelta y, con poco más de diez minutos de carrera, ya había roto cualquier intento de oposición real. El ritmo impuesto fue suficiente para desarticular el grupo de favoritos y abrir una diferencia que resultó definitiva demasiado pronto.
La escena se repite con frecuencia en el ciclocross internacional actual. El neerlandés no solo gestiona la presión de ser el gran favorito, sino que convierte cada carrera en un ejercicio de precisión. Sin errores visibles, incluso optó por desmontar en zonas clave del circuito para minimizar riesgos, una decisión que subraya el nivel de control con el que afronta cada Mundial.
Por detrás, la lucha se centró en las posiciones de podio. Tibor del Grosso y Thibau Nys protagonizaron un duelo intenso, alternando ataques y respuestas en un terreno que penalizaba cualquier fallo. El margen con el líder, sin embargo, nunca estuvo en discusión, lo que volvió a evidenciar la distancia existente entre Van der Poel y el resto del pelotón.
Mientras tanto, la carrera de Felipe Orts tuvo dos fases bien diferenciadas. Una salida retrasada obligó al alicantino a remontar desde posiciones cercanas al vigésimo puesto, pero su progresión fue constante hasta integrarse en un grupo que ya tenía como objetivo realista el cuarto lugar.
Con el paso de las vueltas, Orts asumió un papel protagonista en ese segundo grupo perseguidor. Lanzó su ataque en la parte central de la carrera y llegó a abrir un pequeño hueco que le permitió soñar con algo más, aunque el desgaste acumulado y la reacción de sus rivales acabaron neutralizando la ofensiva.
En cabeza, Van der Poel siguió ampliando su ventaja sin necesidad de asumir riesgos innecesarios. El octavo arcoíris se convirtió en una cuestión de tiempo, confirmando una racha que se extiende ya durante dos temporadas completas sin conocer la derrota en pruebas de ciclocross.
La resolución del podio llegó en las últimas vueltas. Un par de errores de Nys devolvieron opciones a Del Grosso, que supo aprovechar la oportunidad para asegurar la medalla de plata en su debut en la categoría Élite, mientras el belga tuvo que conformarse con el bronce.
En el grupo perseguidor, la pelea se endureció hasta el final. Orts pasó por meta a escasos segundos de las medallas, pero la falta de margen terminó relegándole al séptimo puesto. Aun así, el resultado supone un paso adelante claro para el español en el contexto del Campeonato del Mundo de Ciclocross.
La victoria de Van der Poel no solo amplía su palmarés, sino que le permite superar registros históricos y consolidar una hegemonía difícil de discutir en el ciclocross masculino actual. Para Orts, Hulst deja una lectura positiva: regularidad, ambición y el convencimiento de que su presencia en los puestos delanteros ya no es una excepción puntual.