El calendario internacional de ciclocross entra en su punto culminante con la disputa del Campeonato del Mundo 2026, una edición que concentra buena parte de las miradas del invierno ciclista. La cita, que alcanza su 77ª edición, se celebrará por primera vez en Hulst, una localidad con tradición en la Copa del Mundo y que acoge el evento más importante de la temporada tras el cierre del certamen regular de la UCI.

Siete títulos en juego en un circuito renovado y exigente
Entre el viernes 30 de enero y el domingo 1 de febrero se repartirán siete maillots arcoíris, todos ellos sobre un mismo trazado de 3.3 kilómetros. El circuito ha sido ampliado y actualizado, manteniendo elementos clásicos de Hulst e incorporando nuevos obstáculos, incluidos pasos sobre pontones en el foso que rodea el casco urbano. Un recorrido pensado para exigir técnica, potencia y capacidad de adaptación, factores clave en un Mundial de Ciclocross moderno.
La competición arrancará con la prueba de relevo por equipos, antes de dar paso el sábado a las pruebas de Mujeres Júnior, Hombres Sub23 y Mujeres Élite. El domingo quedará reservado para las categorías de Hombres Júnior, Mujeres Sub23 y, como cierre, la prueba masculina Élite, el gran foco deportivo y mediático del fin de semana.
La carrera masculina Élite se presenta como uno de los momentos más relevantes desde el punto de vista histórico. En casa y ante su público, Mathieu van der Poel aspira a conquistar su octavo título mundial, un registro que le permitiría superar definitivamente a Eric De Vlaeminck y convertirse en el ciclista con más campeonatos del mundo Élite en la historia del Mundial de Ciclocross. El neerlandés llega tras una temporada impecable, con pleno de victorias en todas las pruebas disputadas y un dominio incontestable en la Copa del Mundo de Ciclocross.
Entre los principales rivales destaca el belga Thibau Nys, segundo en la general de la Copa del Mundo y bronce mundialista el año pasado. Bélgica, históricamente la nación más laureada en la categoría, afronta la cita sin Wout van Aert por lesión, pero mantiene una alineación sólida con nombres como Niels Vandeputte, Toon Aerts o Michael Vanthourenhout, todos con experiencia en carreras de máximo nivel.
El equipo anfitrión también contará con la progresión de Tibor Del Grosso, doble campeón del mundo Sub23 y ya competitivo entre los Élite. Sus recientes podios en la Copa del Mundo confirman una transición acelerada hacia la élite absoluta. Junto a él, corredores como Cameron Mason o Felipe Orts buscarán repetir actuaciones destacadas en un escenario de máxima exigencia.
En la prueba femenina Élite, el papel protagonista recae en Lucinda Brand, vencedora de la general de la Copa del Mundo y referente del invierno internacional. A pesar de arrastrar molestias físicas en el tramo final de la temporada, Brand llega a Hulst como una de las grandes favoritas para sumar su segundo título mundial, tras varios podios consecutivos en campeonatos anteriores.
La ausencia de Fem van Empel abre el abanico de aspirantes. Entre ellas sobresale Puck Pieterse, que cerró la Copa del Mundo con dos victorias consecutivas y busca dar el salto definitivo al oro mundial. El contexto competitivo refleja además una creciente diversidad geográfica, con corredoras de múltiples países asentadas de forma regular en el top 10 internacional.
El Mundial también servirá de escaparate para las nuevas generaciones. En Sub23 y Júnior, Francia, Italia y los Países Bajos concentran buena parte del talento emergente, con duelos ya vistos en la Copa del Mundo que ahora se trasladan al escenario más exigente. La continuidad entre categorías refuerza el peso estratégico del calendario UCI de Ciclocross como plataforma de desarrollo deportivo.
Hulst ofrece un marco propicio para que el ciclocross neerlandés amplíe su legado y para que las grandes figuras consoliden su lugar en la historia. Más allá de los favoritos, el trazado y las condiciones invernales mantienen abierta la puerta a giros inesperados en un campeonato donde cada detalle puede resultar decisivo.